sábado, 31 de diciembre de 2011

Una mirada al 2011

El año se acaba y una vez más, volveré a la ya clásica lista de las diez películas del año. Algo que ya casi es tradición por estos lares (y entre compañeros de la blogosfera), tras las miradas en años pasados al 2008, 2009 y 2010.Digamos, que cuatro años...ya puede ser tradición, ¿no?

Como siempre se me han escapado algunos títulos importantes a lo largo de este año como “El niño de la bicicleta” (habitual en muchas listas), "Los pasos dobles" o las recientes “Drive” y "El topo", de las que hasta ahora, todo el mundo habla maravillas. Pero aún así, ahí van mis diez. Siempre siguiendo la norma que han tenido estreno en la cartelera española. Siempre desde el punto de vista personal (claro está) y atendiendo a criterios completamente subjetivos. Tengo que detallar, que entre las dos primeras, no tengo ninguna preferencia particular. Ambas me parecen grandes obras cinematográficas. Y que de haberse estrenado en España, "The Turin horse" (Béla Tarr) estaría entre la parte alta de esta lista.


1. CISNE NEGRO (Black Swan) de Darren Arofnosky.

Creo que ya se ha dicho casi todo sobre la mejor película de Arofnosky hasta el momento. Vista en el cine y revisitada en su edición de DVD, me parece una delicia para los sentidos. Una obra completa, sin fisuras, contundente. Natalie Portman (y su doble), ambas espectaculares. Una película de esas por las que el merece la pena seguir amando este arte donde imagen y música se mezclan a la perfección.


2. EL ÁRBOL DE LA VIDA (The Tree of Life) de Terrence Malick.

Lo mejor de la última película de Malick es que trasciende al propio medio cinematográfico. Una obra para sentirla, para vivirla conforme avanza el metraje. Una experiencia, un viaje único para cada espectador. Una película para sentirla plano a plano y para revisitarla en el futuro en más de una ocasión. Probablemente, un legado cinematográfico.


3. THE ARTIST de Michel Hazanavicius. Mejor película europea del año.

Magia en estado puro. Cualquier persona que ame este medio creo que sonreirá con este homenaje. Desde el Ed Wood de Tim Burton no recuerdo una película que respirara tanto amor por este oficio. En una época que pretende imponerse en tres dimensiones, The artist demuestra que eso no depende para nada de la tecnología, sino de la emoción plasmada en los personajes en cada fotograma. ¡Qué maravilla!


4. DE DIOSES Y HOMBRES (Des hommes et des dieux) de Xavier Beauvois.

Reconozco que es la película con la que peor lo he pasado este año en la sala de cine. Me tuvo tenso a la butaca durante todo el metraje. Una película que habla sobre religión, pero también sobre la identidad cultural sin ser pedante ni pesada. La secuencia de los monjes reunidos en torno a la mesa para decidir qué hacer con el monasterio y la secuencia de la última cena de ellos en el monasterio no tienen precio.

5. NO HABRÁ PAZ PARA LOS MALVADOS de Enrique Urbizu.
Mejor película española del año.

Pues sí. Un thriller en toda regla que nos deja, entre otras cosas, al mejor José Coronado, un acercamiento al 11-M sin caer en el ridículo ni recrearse en las víctimas ni en la sensiblería, y un par de persecuciones al estilo del mejor cine negro con mucha cinefilia por detrás. Todo bañado de la austeridad que caracteriza a Urbizu y ese tono tan crepuscular que tan bien sabe imprimir a sus películas. Con derecho propio, a estar entre las diez películas del año. Lo peor, es que Urbizu no pueda rodar más a menudo en nuestra cinematografía. En otras, estaría haciendo una peli por año.

6. ATTACK THE BLOCK de Joe Cornish.


Para mí la gran revelación del año. Crítica en Cine para leer.

7. THE FIGHTER de David. O. Russell.

La historia de dos hermanos, cara y cruz de una misma familia obrera. Es tan desgarradora, que no hace falta nada más, a parte de un buen puñado de actores bien dirigidos y una cámara vivaz para capturar todos los matices de esta cinta. The fighter gana el combate por puntos. Sobre todo, porque ya hemos muchas películas de un corte muy parecido anteriormente. No sorprende, pero tampoco lo necesita. porque impresiona por un guión muy sólido y por la mejor interpretación masculina del año (a mi parecer), la de Christian Bale en la piel del ex-boxeador y heroinómano Dicky Eklund, que vuelve a resultar infalible en al metamorfosis física y en la transformación psicológica del personaje.

8. UN MÉTODO PELIGROSO (A Dangerous Method) de David Cronenberg.


La clásica historia de dos hombres atrapados por una misma mujer. Película que parece hecha para psicólogos (por la abundancia de datos biográficos constantes), pero que sin embargo refleja (como en pocas películas) los primeros pasos de la nueva Europa tras el inicio de la psicología Freudiana-Jungiana y bajo la sombra de la amenaza nazi. Algo alejada del estilo habitual de Cronenberg, la película mantiene un pulso complicado al espectador, haciendo que asista a los temores más inconfensables y a los deseos más ocultos de aquellos que influyeron de forma definitiva en el pensamiento contemporáneo. Como película
biográfica no tiene precio: tres biopics al precio de uno. ¿Qué más se puede pedir?


9. MELANCOLÍA (Melancolía) de Lars Von Trier.

Ya sabemos que cuando se habla de Von Trier la cosa se pone blanco pálido o negro oscuro, según la tendencia de cada espectador. A mí Melancolía me dejo gris, pero sin embargo, reconozco que hay una gran película en las imágenes del imaginario Von Trier. Su visión apocalíptica sobrecoge. Y aunque me parece mucho más serio su acercamiento a la depresión en Anticristo, aquí sigue profundizando, como nadie, en uno de los aspectos más peliagudos de la condición humana. La atmósfera y la repetición musical constante todavía resuenan. Por cierto, cada vez nos tiene más acostumbrados a que en sus películas encontramos el mejor prólogo del año y normalmente uno de los finales más impactantes. En este caso, literalmente.


10. EL HAVRE de Aki Kaurismäki.

Única en todos los aspectos. En El Havre se mezcla la comedia con la tragedia, el cine social con la fábula, la filosofía con el humor visual. Y todo funciona. Como es habitual en el director, la fotografía es un disfrute para la vista y además el final (que bien pudiera ser un deux-ex machina en toda regla), logra un efecto placebo de felicidad inmediata. Yo al menos, salí del cine sonriendo como si una droga placentera me hubiera tomado. La secuencia del policía entrando con una piña en el bar es lo que más me ha hecho reír este año en la sala. Así de fácil y de complicado a la vez.


Y si pudiera hacer un par de menciones, en primer lugar lo haría con “No tengas miedo” de Montxo Armendáriz. Principalmente, por su atrevimiento y su seriedad ante un tema peliagudo con una película muy arriesgada que ha sido maltratada en taquilla pero que debería ser de obligado visionado. Además, Michelle Jenner deja una de las mejores interpretaciones del año dando vida a Silvia y Montxo ofrece una lección magistral de cómo trabajar el punto de vista desde la cámara siendo fiel al personaje (hable con mayor detalle del tema aquí). En segundo lugar, lo haría con "Un dios salvaje" (Carnage) de Roman Polanski. Como siempre, Polanski da la talla y ofrece una pequeña píldora bastante claustrofóbica para replantearse de nuevo el tema de los prejuicios sociales.

He disfrutado mucho también con "Mientras duermes", la última película de Jaume Balagueró. Probablemente su cinta más madura. César, el personaje al que da vida Luis Tosar es tan deleznable como intrigante. Y lo peor, es que acabas por empatizar con él. Una perversión en toda regla. Me ha parecido también muy perversa (ya lo dije en el blog), "La piel que habito" de Pedro Almodovar. Y aunque no hayan gustado a la mayoría, disfrute mucho en el cine con "Blackthorn: sin destino" (mucho más que con el remake de "Valor de ley" de los Coen, me sigo quedando con la de Hathaway), con "Super 8" de J.J. Abrahms (cosas de la infancia), con "Scream 4" (cosas de la adolescencia, aquí diez motivos para ir a verla) y con "Más allá de la vida" (cosas del fervor a Eastwood).

Como óperas primas destacadas (de lo que he visto), me han llamado mucho la atención dos: “EVA"de Kike Maíllo (crítica en Cine para leer) y la argentina “Rompecabezas" de Natalia Smirnoff (crítica en Cine para leer). Ambas más que destacables para ser una primera película.

De la animación, mejor ni hablamos, porque con el reestreno de "El rey león" en los cines, cualquier mínimo atisbo de objetividad desaparece. Aunque reconozco, que este año para mí el pulso lo gana Dreamworks y no Pixar. "Kung Fu Panda 2" estuvo realmente bien para ser una segunda parte.

Y hasta aquí con el 2011, en el que además, he decidido no dedicar ni un renglón a las decepciones del año, que han sido unas cuantas.

Uno, que se va haciendo mayorcete y ya prefiere hablar solo de las cosas buenas...Las malas, mejor las dejamos atrás.

¡FELIZ AÑO 2012!

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Cinco motivos para echar de menos a BOBINAS

Desconozco las razones por las que BOBINAS, el programa magazín especializado en cine de Aragón TV, puede que desaparezca de la parrilla de la cadena autonómica. No me sorprende en absoluto, a pesar de sus cinco años en la programación televisiva aragonesa. Sobre todo, viendo la retirada de programas de mayor audiencia en horarios de máxima competitividad. Probablemente, las razones de su retirada serán múltiples y atiendan a criterios de todo tipo. Desde aquí no quiero encaminar una de las últimas entradas del año a la reivindicación, a la crítica o al pataleo gratuito. De hecho, estaba más pendiente estos días de hacer repaso cinematográfico para rescatar las ya clásicas 10 películas del año. Pero la actualidad manda…

Entiendo que una televisión atiende a su economía, a pactos empresariales y por supuesto a su público, es decir, a su audiencia. Entiendo que una televisión pública, además, debe ofrecer unos contenidos culturales mínimos al ciudadano. Y entiendo, que las jotas (nos gusten más o nos gusten menos), forman parte de esos contenidos culturales. Con lo que, culturalmente hablando, la ración ya está más que servida. Además, también entiendo que la audiencia mayoritaria de la cadena autonómica aragonesa es una audiencia principalmente envejecida y puede que mayoritariamente rural. Y a los señores/as mayores que viven en los pueblos las jotas les gustan (y mucho).

Aún así, y sumándome a las pequeñas muestras de apoyo como la que Nacho Estaregui ha dejado en su blog, sí que quiero recoger en cinco sencillos motivos, las razones por las que considero que Bobinas debería continuar en la parrilla de Aragón TV (aunque de poco, o nada sirva).

  1. Por el indudable apoyo que el programa ha supuesto al sector cinematográfico y audiovisual aragonés en los últimos cinco años.
  1. Por la cobertura informativa que el programa en cuestión realizaba, estando presente en entregas de premios como Los Goya, pero también en festivales mucho más humildes, haciendo una completa cobertura del panorama cinematográfico de la comunidad autónoma. Además, Bobinas cubría cualquier charla, ponencia o acontecimiento de carácter cinematográfico,independientemente del lugar en qué se produjera a lo largo y ancho de Aragón. Cobertura, por otro lado, muy necesaria dado que en muchos de estos acontecimientos, Bobinas era el único medio de comunicación que cubría el evento en cuestión (ya que Heraldo de Aragón, Periódico de Aragón o los servicios informativos de Aragón Televisión, por cuestiones de agenda o volumen informativo, no siempre han estado presentes en todos los actos de carácter cinematográfico).
  1. Por su labor de difusión del audiovisual aragonés (y no aragonés). Bobinas se comprometía a proyectar trabajos audiovisuales de aquellos que no tienen otra forma de exhibirlos, acercando al espectador aragonés los productos audiovisuales más relevantes de la Comunidad Autónoma. Además, servía como ventana de exhibición para los trabajos que resultaban premiados en los festivales de cine de Aragón, acercando de este modo, estos trabajos a todos los espectadores de la Comunidad Autónoma.
  1. Porque la educación audiovisual nunca está de más y Bobinas contribuía a esa educación audiovisual proyectando cortometrajes, documentales y videoclips y dando voz a sus creadores para que explicaran sus trabajos. El programa servía por tanto, para (indirectamente) educar audiovisualmente al espectador.
  1. Porque una televisión autonómica de carácter público debería confiar en la cantera de su comunidad autónoma (la que además puede que en el futuro nutra de programación su parrilla a través de productoras audiovisuales), y porque decir no a un programa como Bobinas, supone cortar una clara vía de exhibición de los trabajos que se realizan en nuestra comunidad, cerrando una importante ventana al audiovisual aragonés.

Y además, porque los amantes del cine que hay en Aragón, entre los cuales me incluyo, también pagan sus impuestos y tienen derecho a saber qué se cuece cinematográficamente en su comunidad autónoma. Desde aquí todo mi ánimo para el equipo de Bobinas. Ojalá que sólo sea un “hasta luego”.

Para los que nunca hayan visto el programa, adjunto uno de sus últimos reportajes, en el que además, tuve el gusto de responder un par de preguntas.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Premio en el IV Certamen de Cortometrajes de Bujaraloz

Este fin de semana "La Granja" ha recibido su 13º premio en el IV Certamen de Cortometrajes de Bujaraloz (Mejor cortometraje aragonés), donde además nos han tratado de maravilla.

Por otra parte, llega una nueva selección en el I C-FEM. I Festival de Cine Fantástico Europeo de Murcia. Se proyectará en fechas navideñas.

Los ecos del premio en la prensa: Heraldo de Aragón y el Diario del Altoaragón.

lunes, 12 de diciembre de 2011

10º Aniversario de "El Señor de los Anillos"

Ya han pasado diez años del estreno de la primera parte de la saga de "El Señor de los anillos". Es un buen momento para reflexionar sobre cómo ha influido este fenómeno cinematográfico.

Estos días, en la Facultad de Comunicación de la la Universidad, se pueden ver las tres películas en su versión extendida, además de asistir a las charlas en las que se analizará el fenómeno desde una triple perspectiva: como modelo de producción, su adaptación de la novela y finalmente, el modo en el que el público recibió las películas.

Más información sobre las charlas-coloquio y los horarios aquí.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Más festivales en Aragón

Más proyecciones de La Granja en Aragón.

La primera, en la sección oficial del XVI Festival de Cine de Zaragoza. El martes 6 a las 18:00 horas en el Centro de Historia.

La segunda, en el IV Certamen de Cortometrajes de Bujaraloz, donde optamos al premio a Mejor corto aragonés. Se proyecta el viernes 16.

Además, el 8 de diciembre, proyección y charla-coloquio en Candasnos, donde se rodó el cortometraje.

domingo, 27 de noviembre de 2011

III Jornadas de Ficción en Cine y Televisión

Como viene siendo habitual, un año más continuamos con las Jornadas de Ficción en Cine y Televisión. Este año, con un cartel de ponentes de lujo.



domingo, 20 de noviembre de 2011

lunes, 14 de noviembre de 2011

jueves, 10 de noviembre de 2011

Agenda La Granja. ALCINE.


Este fin de semana llega una de las citas más importantes del cortometraje nacional e internacional.: ALCINE 41. Festival de Cine de Alcalá de Henares.

Y allí estaremos, proyectados entre los 36 cortometrajes de la sección oficial nacional. La proyección (35mm) será el sábado 12 de noviembre a las 19:45 horas en el Teatro Cervantes. Un lujo. Si están cerca, ¡será un placer verles allí!

domingo, 6 de noviembre de 2011

¡Seis premios para La Granja! Y en Filmin.


Después de una semana cargada de proyecciones, recibimos seis premios.

Mejor cortometraje y Mejor Interpretación (Juan Manuel Lara y Pepo Oliva, compartida) en el XXX Festival de Terror de Molins de Rei.


Además, el cortometraje se puede ver en Filmin hasta el próximo 11 de noviembre, y se puede votar para el Premio del Público en Internet. ¡Voten, voten (y háganlo con dieces)!

lunes, 31 de octubre de 2011

Agenda. La Granja. 15º Festival.

Esta semana, triple cita para el corto.

El miércoles se proyecta en la XXII Semana de Fantástico y Terror de San Sebastian, en la sección oficial de cortometrajes españoles.

El viernes, se proyecta como finalista del XXX Festival de Terror de Molins de Rei y también en la sección oficial de la SCIFE 2011 (Semana de Cine de Fuentes de Ebro), donde el cortometraje recoge 9 nominaciones.

sábado, 29 de octubre de 2011

Finalistas en "La Boca del Lobo"

"La Granja" finalista a Mejor cortometraje nacional en el XIV Festival de "La Boca del Lobo". Un lujo formar parte del palmarés del Festival, sobre todo, viendo el altísimo nivel del resto de cortometrajes.

jueves, 27 de octubre de 2011

III Maratón Halloween

Un año más, hemos preparado un suculento plato para estas fechas. De entrada libre en el Aula Magna de la Facultad de Comunicación de la USJ. Como siempre, todas las películas en V.O.S.

Por cierto, "El día de los muertos" y "Hellraiser" se proyectarán en HD. Más información de las películas en el blog del Cineclub Overlook.


lunes, 24 de octubre de 2011

Proyecciones de "La Granja" en Madrid


Tras la proyección en el XIV Festival Nacional de cortometrajes Aula 18 y el Premio a "Mejor director joven" en el XIII Festival de Cine de Calahorra, llega una nueva cita para "La Granja" en Madrid.

El martes, proyección en la Academia de Cine, precediendo a "Dias contados" de Imanol Uribe.

El miércoles, en la sección oficial a concurso del XIV Festival Internacional de "La Boca del Lobo".

miércoles, 19 de octubre de 2011

¡Qué lucidez pardiez!

Imitando a aquel anuncio de coca-cola en el que se buscaban analogías entre los consumidores de coca-cola y su producto a través de los envases (pongan ustedes el acento argentino)...

A los estudiantes que quieren ser periodistas, comunicadores audiovisuales o publicicistas, a los profesores que imparten clases en las facultades de comunicación, a todos los que escriben en blogs, a los que leen esos blogs, a los que escriben en periódicos, a los que leen esos periódicos, a los que todavía compran periódicos, a los que ya no hacen, a los que los leen prensa por internet, a los que leen prensa gratuita, a los que editan y distribuyen prensa, a los que se lucran con esos periódicos, a los políticos, a los que todavía creen en el periodismo, y a los que ya casi no creemos en él...a todos. Para todos...

Obligatorio.
Imprescindible.

Esta entrevista, sencillamente genial, a David Simon (periodista y creador/guionista de las series The Wire y Treme)

sábado, 15 de octubre de 2011

Sugar de Jeroen Annokkee

El cortometraje holandés que ha ganado el Méliès d´Or entregado por la European Fantastic Film Festival Federation.

¡Cuidadito con los accidentes domésticos!

martes, 11 de octubre de 2011

Un breve repaso al Festival de Sitges 2011

Tres apuntes breves tras el paso por el Festival de Sitges:

Después de presentar el corto dentro de la categoría Brigadoon, he podido hacer un buen tournet de películas en los días que he pasado en Sitges. De entre todas las películas que he visto destaco tres: “The Turin horse” (Bela Tarr) y “The yellow sea (Ha Hong-jin) y “Mirages” (Talal Selhami).

La primera, última película de Bela Tarr, supone un ejercicio fílmico, estético y visual de primer orden. En la clásica línea del director húngaro, The Turin horse está cargada de planos secuencia milimétricamente medidos para narrar una historia con lo mínimo de los mínimos. Una vez más, en blanco y negro. Poco le hace falta al director húngaro para profundizar en la psique de sus personajes, y para deslumbrar una vez al espectador, con un cine poco habitual en las salas, pero de gran calado técnico, temático y estético. La música le deja a uno sin aliento. Imprescindible. Lo mejor: la capacidad de contar una gran historia con muy poco.

La segunda, la coreana The yellow sea, nos dejó a todos los que estábamos en el Auditorio con la boca abierta, y recibió una sonada ovación al finalizar la sesión. La película ya acaparó mucha atención el la pasada edición del Festival de Cannes. Este thriller de ritmo trepidante está a la altura del mejor Michael Mann y aprovecha las posibilidades del digital para trazar una historia cargada de violencia y sorpresas. Parece una versión contemporánea de "Con la muerte en los talones", pero adaptada a los tiempos que corren. Estoy deseando ver la primera película de su director (The Chase), porque me he quedado impresionado con la calidad del film. Sin duda, lo mejor que he visto en estos días. Lo mejor: las luchas a cuchillo y hacha que mantienen sus protagonistas y dejan sin aliento al espectador.



La tercera película, la marroquí Mirages, es la ópera prima de su director. Sí, han leído bien. Una película de género rodada en Marruecos, lo cual ya es extraño de entrada. La historia se centra en un grupo que opta a un puesto de trabajo, y que tras un accidente provocado por la empresa, deben sobrevivir en medio del desierto. Allí el grupo se enfrenta a sus propios miedos, a la naturaleza extrema que les rodea, y al resto de sus compañeros para sobrevivir. La película, un “survival” en toda regla, aprovecha al máximo a sus actores, y contiene más de una secuencia de esas que le quitan a uno el aliento. Recuerda mucho a “Lost”, y al “El método”, pero en una línea mucho más salvaje. Lo mejor: los arcos de transformación de cada personaje en función de sus propios miedos y las visiones a través de los espejismos.

Y hasta aquí, este breve repaso de lo que más me ha gustado de Sitges. Si las llegan a ver, ya me contarán qué les han parecido (no sé si encontrarán distribución por aquí). Nosotros, nos venimos contentos y satisfechos, tras la buena acogida que tuvo “La Granja” después de su proyección (a pesar de que no se proyectara en 16:9 y no en su formato original 2:35, algo a lo que desgraciadamente, uno se acaba acostumbrando en los festivales)

¡Larga vida al Festival de Sitges!

lunes, 3 de octubre de 2011

¡Brigadoon!

¡Vamos que nos vamos! La noticia de la participación de nuestro cortometraje en el Festival de Sitges, reseñado en Heraldo de Aragón.

-Aunque no aparezca en la noticia, no seremos el único cortometraje aragonés. El cortometraje "Luz", de Pablo Aragüés también forma parte de los 14 cortometrajes seleccionados para la sección Brigadoon que optan al Premio Paul Naschy. Así que no es un corto aragonés, sino dos cortometrajes aragoneses los que participan en el 44ª Sitges Film Festival.




miércoles, 14 de septiembre de 2011

Cuatro años de blog implacable

Ni mucho menos pensaba que iba a durar tanto tiempo abierto este blog. De hecho, cuando empecé a escribir en él, fue principalmente para contar la experiencia que viví con el cortometraje “Salomón”. Con el tiempo, y como es inevitable, he terminado por escribir de todo aquello que "me gusta" (en tiempos de redes sociales corresponde usar esa expresión), y también de lo que no. Y así, se han ido colando entradas sobre guión, estrenos, documentales, películas, series de televisión, música, teatro, educación, crítica, videoclips, sobre los cortometrajes que ruedan otros y con bastante frecuencia sobre los que voy rodando yo también. Si la memoria no me falla, hasta sobre fútbol creo que hablamos por aquí…Y la verdad, que con el tiempo, encuentro difícil no escribir una entrada de vez en cuando.

El pasado domingo (11-S), el blog cumplió su cuarto aniversario, sobreviviendo a la implacable oleada de las redes sociales. Así que toca dedicar una entrada a los que están al otro lado. Muchas gracias a todos los asiduos que se pasan por este rincón, a los que lo hacen de forma esporádica, a los que lo han descubierto recientemente, a los que dejan comentarios, a los que no lo hacen nunca, y a los que de repente en mitad de una conversación te dicen: “por cierto, sigo tu blog”, dejándote con cara de palo sin saber muy bien qué decir. Lo que a uno le recuerda, que hay un emisor, pero al otro también un receptor.

Desde que instalé el contador de visitas (hará un año), hemos pasado de las 20.000. No sé si son muchas o pocas, pero sé que animan a seguir escribiendo. Principalmente, por una razón: en estos cuatro años, el mundo de ahí afuera, sigue siendo igual, o más implacable que antes. Y eso creo yo, ya es motivo suficiente para seguir escribiendo. Un año más, feliz cumpleaños implacable.

lunes, 12 de septiembre de 2011

La Granja y Laura Contreras

Si para esta tarde no tienen un plan mejor, pueden ir a ver La Granja al Ámbito Cultural de El Corte Inglés en el ciclo "Conoce a...Laura Contreras". A las 19:30. Después de la proyección, Laura y servidor, tendrán una charla - coloquio con el público asistente.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Tambor de juguete

Caminaré por la calle hasta perder la cuenta de las baldosas que tiene esta ciudad. No sé si antes, o después de que note el pinchazo en el pecho, me detendré frente al escaparate de viejos juguetes. Me llevaré la mano al corazón. De forma impulsiva, como un acto reflejo, intentaré respirar para mantenerme en pie. No llamaré mucho la atención. Y pensaré en ti. Respiraré con cautela, pues es bien sabido, que llegado el delicado momento, siempre es bueno seguir siendo discreto. Intentaré no asustar al resto de viandantes. Desfiguraré el mundano ruido de los automóviles, me olvidaré de las luces de los semáforos y del calor que desprende el alquitrán. Me centraré en el pequeño tambor de madera pintado de rojo del centro de la vitrina. Y entonces, cuando note los últimos latigazos musculares, recordaré poco a poco el redoble de las baquetas retumbando en mis dedos aquel jueves santo lluvioso. Y pensaré en tus pechos escondidos bajo el camisón de seda la noche que dormimos bajo la encina. Pensaré en las hormigas que resbalando por las grietas del tronco se colaron entre las curvas de tu espalda. Recordaré la carcoma de la vieja hamaca que madre nunca barnizó en el corral. Y la tinaja de vino amargo que el abuelo olvidó en el desván. La baraja desgastada que la abuela manejaba con maestría y las robustas manos de padre siempre cubiertas de tierra. Recordaré el sabor de las almendras recién partidas en primavera y el olor de las brasas con las que asábamos castañas el día de los difuntos. Recordaré las papelinas colgando en el balcón por San Roque y los paseos en bicicleta cuando caía el sol de verano. Recordaré cómo los grillos se abrían paso ante tus tobillos y cómo tu cadera se contorneaba entre los juncos de la balsa. Recordaré el tacto de las sábanas recién lavadas colgadas del viejo olmo y el rumor de los vecinos cuando saliste a la calle con aquel vestido blanco ceñido. Recordaré la última vez que me apretaste la mano con fuerza antes del estertor definitivo, y poco a poco apretaré también con fuerza la mía contra el pecho. Pidiéndole a Dios escuchar por última vez el redoble del tambor, acariciar la mejilla de madre, limpiar la mano de padre…Pidiéndole a Dios, volver una última vez, aunque sólo sea, para descansar cerca de ti.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Una película complicada


La piel que habito de Pedro Almodóvar me parece una película compleja. Compleja de ver, compleja de analizar y sobre todo, compleja de escribir y dirigir. El otro día escuché en una entrevista al director manchego, una declaración, que a priori, rezuma pedantería por los cuatro costados. Almodóvar declaraba que no hubiera podido realizar la película si no hubiera dirigido las diecisiete anteriores, y que esta película, sólo la puede dirigir alguien con mucha experiencia en el medio cinematográfico. Más allá de la campaña de marketing (donde Pedro Almodóvar es un experto) que suponga esa declaración, después de ver “La piel que habito”, no podría estar más de acuerdo con su director. Por irritante que suene a priori.

La complejidad de su trama, la profundidad de la banda sonora, el austerismo espacial y conceptual que la película posee, su guión retorcido hasta la saciedad (un guión invendible por otro lado e indefendible para cualquiera que no sea Almodovar) son algunso de los elemenos que me parecen demasiado extravagantes y singulares (tanto en fondo, como en forma) como para pasarlos por alto a la ligera. No sé si únicos, pero sí diferentes a todo lo que podamos ver en una sala de cine. Quiero partir de la hipótesis (quizá errónea) de que Pedro Almodóvar ha debido sufrir mucho para escribir este guión, independientemente de que esté basado en una novela, y de que tenga fuertes influencias de películas anteriores. Y partiendo de esta ridícula hipótesis (en el fondo casi siempre se sufre en mayor o menor medida para escribir), no creo que la película de Almodóvar sea una película fácil. La película -el guión más bien- acumula tanta perversidad, plantea tantas preguntas, y a su vez resulta tan repulsiva, que es difícil no reírse en varios momentos de la misma. Provocadas o no (me interesa poco la opinión de críticos como Boyero), esas risas funcionan en La piel que habito como una necesaria vía de escape para el espectador Aquí no estamos frente a una de esas tragedias nórdicas, o frente a una película a lo Michael Haneke que no suelen dejar ni un minuto de respiro. Tampoco creo que Almodóvar buscara eso. Pero sí que necesitamos reír para interiorizar según qué momentos del relato. Porque, aunque parezca ridículo en su planteamiento, asistimos a toda una aberración sin límites.

Puede que la venganza de la película no sea ecuánime al daño que le han infringido al protagonista (siempre se recomienda que la venganza sea proporcional para que funcione), puede que el giro central no se sostenga con claridad, y puede que esa mezcla melodramática y terrorífica que combina Almodóvar sean motivos para dinamitar la película y criticarla hasta la saciedad. Pero mentiría si no reconozco, que la película deja un poso, y que a diferencia de otras cintas del director manchego, me ha incitado (un poco) a pensar en el tan olvidado sufrimiento del artista. E incluso, como me señalaba una compañera de trabajo, puede que Almodóvar disfrutara escribiendo esta película (cuánta perversión entonces). Pero quiero pensar que no ha debido ser así de fácil para él.. Quiero pensar que algo turbulento, oscuro y maligno ha recorrido la espina dorsal del aclamado director para sacar de sus entrañas una película así. Quiero pensar, que alguien muy acomodado no es capaz de escribir algo así yque una historia así parte de una reflexión como artista a la que uno llega después de mucho tiempo, y de una buena dosis de implicación con la obra. Algo así como el Anticristo, esa obra tan desproporcionada de Lars Von Trier, y a la vez tan maligna y adictiva que el director danés escribió para salir de una gran depresión y que tantos palos le supuso. Porque lo maligno, a pesar de que casi siempre nos atrae, no siempre nos gusta. Y porque lo perverso, casi siempre nos devuelve una imagen de nosotros a la que no siempre queremos mirar, pero que invariablemente deseamos ver. Mucho o poco, Almodóvar ha debido sufrir escribiendo el guión de su película. La piel que habito contiene algo de verdad que se agradece en la sala de cine. Menudo descenso a los infiernos. Estoy de acuerdo, en que no cualqueira podría llevar a cabo un proyecto así. Y eso, a la postre, y por mucha tirria que le tengan algunos, sigue convirtiendo al director manchego, en un director único en el mundo.

-Y todo esto para decir, que la película me parece muy complicada, en todas las acepciones posibles del término-

martes, 30 de agosto de 2011

Cineclub Overlook en internet


En su momento ya comenté la importante labor que siempre realiza un cine-fórum o cineclub. Ese espacio de encuentro para el visionado en condiciones óptimas (V.O.S) y posterior reflexión sobre la película vista.

Nosotros este año estamos de estreno. Se inaugura el blog del Cineclub Overlook (cineclub de la Facultad de Comunicación de la Universidad San Jorge). De forma que el debate sobre lo visionado se puede extender en la red, además de acceder a todos los títulos proyectados, consultar sus fichas, así como seguir los títulos que se proyecten próximamente. Una excelente propuesta, que esperemos tenga buena acogida entre los que asisten asiduamente a este pequeño reducto para el disfrute y la reflexión y que anime a atraer más adictos al cineclub. Y también un motivo para celebrar la proyección de la película número 200 que llegará en breve. Este año, como todos, habrá sorpresas en el cineclub. No tenemos el capítulo final de Lost para proyectar en HD (como ya hicimos en su momento) pero seguro que algún acontecimiento llegará, además de los habituales maratones cinematográficos con motivo de Halloween y los premios Oscar. Desde aquí, mi agradecimiento a los que se han trabajado la web, para que este espacio de cinefilia continue vigente y también adaptado a los tiempos que corren.

martes, 2 de agosto de 2011

Les vacances


Durante este mes de agosto, este reducto de internet deja de tener actividad y se toma unas mini vacaciones. De momento, esta semana me encontrarán en Calanda, presentando La Granja y participando en la mesa redonda dedicada a "Crítica y cine" que organiza el Festival de Cine 22 x Don Luis. Como el resto del mes, espero no estar disponible, aprovecho a desearles unas felices vacaciones. ¡Hasta la vuelta!

martes, 26 de julio de 2011

La Granja en el 44º Sitges Film Festival


¡La Granja seleccionada en el 44º Sitges Film Festival! (y lo pongo entre exclamaciones porque la ocasión así lo merece). Participará en la sección Brigadoon, optando al premio Paul Naschy. Sabíamos que no podíamos participar en la sección oficial porque el cortometraje ya no es inédito, (exigen estreno) pero aún así, estaremos en Sitges en la sección en la que sí podemos participar. Y será, sin duda, una de las mejores ventanas de exhibición que tendrá el corto (y de paso, haremos un intensivo de cine de terror, ¿qué más se puede pedir?).

Además, también han seleccionado el cortometraje en el XII Festival de Cortometrajes ¡Cort...en! de Calahorra (aquí nota de prensa) y en dos festivales de la tierra: el X Obuxfest. Festival de Cine extraño y de terror de Javierrelatre (Huesca) y en el VII Festival de cine 22x Don Luis de Calanda. De forma que en Agosto, hay un buen número de proyecciones repartidas por Aragón, para aquellos que quieran ver el corto y no hayan podido hacerlo. Adjunto el breve calendario:

5 de agosto. Proyección en Calanda.
11 de agosto. Proyección en Calahorra (esta no es en Aragón, pero tampoco queda muy lejos).
23 de agosto. Proyección en Zaragoza dentro del ciclo "Noches de verano" que organiza la CAI. (Vamos delante de la película "Vacaciones en ferragosto", esperemos no echar a muchos de la sala antes de que comience, porque me da que poco tienen que ver). Creo que la entrada son 3 €.
26,27 o 28 de agosto. Proyección en Javierrelatre (Obuxo).

miércoles, 20 de julio de 2011

La cueva de los sueños olvidados

Por fin encuentro una película que realmente me motiva para pagar la entrada de 3D. Habrá que esperar hasta noviembre.

martes, 19 de julio de 2011

A punto de comprar un caballo...


Unas buenas botas de cuero. Un fardo viejo. Un sombrero de ala envejecido por los azotes del viento. Quien sabe si una buena petaca con tabaco de liar. Un par de revólveres. Un buen cargamento de munición. Un ukelele. Agua, mucha agua…whisky, mucho whisky, y por supuesto: un buen caballo. Son sólo algunas de las cosas que después de ver una película como Blackthorn (Mateo Gil, 2011), uno desea comprar en el primer todo a cien de la esquina del barrio.

Uno ve cabalgando a Sam Shepard (Butch Casidy) por el altiplano boliviano y se plantea dejarlo todo para irse a recorrer el mundo a caballo. A lomos de un caballo con pelaje marrón oscuro. Avanzando siempre sin mirar mucho más lejos del horizonte cercano. Echando la vista a las espaldas de vez en cuando para comprobar que nadie nos persigue. Levantando el menor ruido posible por cada pueblo que uno deja atrás. Durmiendo en viejos pajares. Acostándose con la primera camarera que se cruce en nuestro camino. Lamentándose por viejas heridas del pasado. Callando más que hablando. Apoyando sus pies sobre las tablas de madera con olor impregnado a alcohol del fondo de las cantinas. Despertándose junto a las brasas marchitas del fuego de la noche anterior. Cabalgando hacia ningún lugar. Cabalgando siempre hacia delante esperando a que la suerte sonría más la próxima vez.

Uno se olvida de lo incómodo que tiene que ser estar tantas horas bajo el sol sin protección, de lo duras que deben ser las resacas de whisky sin nada que llevarse a la boca para almorzar, de lo difícil que tiene que ser dormir entre chinches y pulgas en un pajar, de las enfermedades que uno puede contraer al acostarse cada noche con una prostituta distinta, de lo difícil que tiene que ser vivir siempre perseguido por la ley, de lo intranquilo que uno tiene que dormir junto a su fuego para no ser disparado en medio de la noche, de lo que tienen que doler las balas penetrando en tu cuerpo, de lo complicado de sobrevivir a un simple disparo que se cuela entre en tus huesos, del montón de problemas que supone poner los pies encima de la mesa en una cantina donde nadie te conoce, y de que montar tantas horas a caballo tiene que ser lo más incómodo para la entrepierna de cualquiera, a excepción de los inmunizados ciclistas del Tour.

Pero por eso, y por muchas otras razones, el western es tan genuino y tan antiguo. Por eso disfruto tanto con las películas de John Ford, Howard Hawks, Raoul Walsh, Nicholas Ray, Anthony Mann, John Sturges, Don Siegel, Sergio Leone, Sam Peckimpah o Clint Eastwood. Y también con la nueva de Mateo Gil (sea mejor o peor, lo cual poco me importa). Porque el western es el padre de todos los géneros. Y porque, aunque no tengo ni idea de montar, siempre quise tener un caballo.

Con Blackthorn salí del cine con ganas de comprarme un caballo y tomarme un whisky caliente. Me compré un billete de autobús y me comí un helado de limón. Y aún así…qué gran momento cuando una peli nos hace soñar de nuevo.

jueves, 14 de julio de 2011

Dos cortos de animación

Animación sin límites. El primero de ellos, lo ví dentro de la programación del Festival de Huesca. Me quede realmente asombrado. El segundo sólo lo he podido ver a través de internet. Para estos días veraniegos, siempre viene bien un poco de animación. Y como parece que Cars 2 no es lo que se esperaba de Pixar...



Logorama from Marc Altshuler - Human Music on Vimeo.

jueves, 7 de julio de 2011

The Horribly Slow Murderer with the Extremely Inefficient Weapon

Sé que llego algo tarde, pero confío en que habrá algún rezagado como yo, que todavía no lo ha visto. Simplemente, disfrutadlo (gracias Luis, por esa sesión de vídeos).

martes, 28 de junio de 2011

Manifiesto a favor de la alfabetización audiovisual

Si estáis de acuerdo con el manifiesto, podéis enviar vuestra firma a la siguiente dirección: undiadecine@aragon.es, indicando vuestra relación con el audiovisual (profesor, cortometrajista, etc).

Participantes en el Festival de Cine de Huesca (3-11 de junio), personas que trabajan en el audiovisual en Aragón y profesorado de Primaria y Secundaria, con la coordinación de Aula de Cine y Un Día de Cine, han sucrito en 10 días el presente Manifiesto, una llamada de atención simbólica ante una competencia básica de este siglo XXI que nos parece fundamental. También se han sumado a él integrantes del Grupo Comunicar, del Festival Infantil y Juvenil de Cine de Medellín, de la Asociación de Realizadores Oscenses, etc.


MANIFIESTO A FAVOR DE LA ALFABETIZACIÓN AUDIOVISUAL

Vivimos en una era donde abunda la información de todo tipo, pero especialmente la de carácter audiovisual.

Habida cuenta de que esta información es cada vez más sencillo obtenerla (¡cada vez más gente la lleva en el bolsillo!), debemos subrayar que este libre acceso no implica un mayor conocimiento consciente de forma automática. Antes bien, se hace necesario filtrar la cantidad en aras de la calidad si queremos saber, comprender, por lo que parece evidente que una competencia básica entre la ciudadanía que se forma en las escuelas e institutos ha de ser la de lecto-escritura audiovisual, el conocimiento de este lenguaje y la recepción crítica de sus contenidos que transmiten valores y contravalores; ¡antes la ética que la técnica!, pero desgraciadamente para vender según que aparatos es más rentable enseñar su uso mecánico que enseñar a pensar sobre los mensajes que nos transmiten.

Anuncios, series, películas, informativos…, son consumidos por las generaciones más jóvenes a través de la televisión, Internet, los videojuegos y el cine sin ninguna preparación académica que les permita ser usuarios conscientes e informados, críticos, libres de elegir de un modo razonado.

Por todo ello, los abajo firmantes procedentes de 11 países queremos hacer pública nuestra opinión a favor de la existencia de una asignatura sobre la cultura audiovisual en las enseñanzas obligatorias para todas aquellas personas que las cursen e, igualmente, apoyamos que esta asignatura con mayores contenidos se imparta en los bachilleratos, cuando menos como optativa.

Firmado por:
Pablo Cantos, José Beltrán, Eva Latorre, profesores, y 97 firmas más.
Marta Escar
Maria Pilar Calvera Simón
Maria Pilar Latorre Ciria
Marta Potoc
Fernando Salamero
Luis Lorente Gracia
Sulma Patricia Rodríguez, Fundación CREA, Medellín
Luis Carlos Florez Contreras, Fundación CREA, Medellín
Patricia Arcarazo Loren
Marta Lacambra Mora
Jesús Ángel Sánchez
Álvaro Checa Romero
Alejandro Lasaosa Nacenta
Mercedes Ortiz Ortiz
María Jesús Pérez Hernández
Elisa León Piedrabuena
María Luisa Prigman Fernández
Cristina de Vega Martín
Luis Belarra
Oscar Martin Garcia
Carlota Frisón Fernández, actriz
Mercedes Fernández-Martrorell
Gonzalo del Campo Antolín
Pablo Pérez Rubio
Eva Vargas Sánchez
Lines Lasheras Teira
Ascensión Sesé Bescós
Pablo Gascón Vallés
Manuel Hernández Martínez
Pilar Mayoral Mozas
Ramón Cabrero Laliena
Natividad Murillo
Teresa Cuello
José María Pemán
Jornadas de Cine de La Almunia
Marta Puyal
Clara Zamora López
Paquita Martínez
Juan Villalba Sebastián
Olga Muñoz
Gonzalo Montón
José Ramón González Pastor
José Antonio Aguilar
SCIFE
Teresa Arnal
Luisa Monerri
Valentín Fiestas Bajén
José Antonio Amarilla Jaraiz
Mercedes Caballud Albiac
Javier G. Ledesma y Vera
Silvia Martínez López
Teresa Domingo
Rebeca Rodríguez
Joaquín Fernández Cacho
Gaizka Urresti, productor
Paz Rosado Garcia
Pilar Pérez Hernández
Enrique Martínez-Salanova Sánchez. Grupo Comunicar
Concepción Fernández Soto, Grupo Comunicar
MªCarmen Castro Rodríguez, Comunicar
Pilar Benítez
Francisco Beltrán
Francisco M. Bailo Lampérez
Pedro Moreno Pérez
Luis Antonio Alarcón Sierra
Pilar Meléndez Monterde
Ana Calvo
Arantxa Sanjuan
Asociacion de Realizadores Oscenses,
Jesús Bosque
Pilar Barrio
Fernando Guaza
Irene Bailo
CP San Gregorio
Luis Cavero
Alejandro Lasaosa
Cesar Bona
Begoña Lacasa
César Bernal
Ana Carmen Gonzalvo
Natividad Almarcegui
Marisa Aguerri Martínez
Roberto Sánchez
Angel Gonzalvo
Alberto Olivar

Cortometrajistas:
Emiliano Cunha
María José Sanmartín
Ignacio Lasierra
Selina Rodríguez
María José San Martín
Mikel Zataraín
Pablo Millán
Ana Lombao
Renato Gaiarsa
Ramón Lez
Pablo Menéndez
Josep Prim
Pepe Quintanilla
Gerard Uzcategui
Maxi Campo


21 de junio de 2011

lunes, 27 de junio de 2011

Crematorio. Ficción nacional de calidad.


Después de ver los ocho capítulos de Crematorio (Canal +, 2011), ya puedo decir sin vacilar que es una serie de obligado visionado. La serie, basada en la novela homónima de Rafael Chirles (Premio Nacional de la Crítica 2008) y producida por Mod Producciones (Ágora, Biutiful), tiene todos los ingredientes necesarios como para que no pase desapercibida ante el espectador. Ante su reciente edición de DVD, ya no hay excusa para no disfrutar de una de las mejores series nacionales que ha dado nuestra tele. Pero, ¿por qué tengo que ver Crematorio?

Pues porque la serie aglutina multitud de personajes bien contruidos tramas interesantes y verosímiles, una temática de plena actualidad, una realización más que destacable, y porque su reparto es un buen ejemplo de lo que significa encajar el personaje en el actor correcto. Crematorio ha contado con un equipo de producción de primera línea (Fernando Bovaira, Juan Moreno, Susana Herreras o Koldo Zuazua entre otros) y con la dirección de Jorge Sánchez – Cabezudo (La noche de los girasoles) y de Oskar Santos (El mal ajeno) en la 2º unidad. Se ha rodado como si de una película se tratase (Red One a 4K con ópticas Masterprime, multitud de exteriores y rodaje por localizaciones) y eso en el resultado final se nota. Crematorio narra el ascenso y caída de un empresario constructor en la costa valenciana: Ruben Bertomeu (José Sancho), lo más parecido a un Tony Soprano a la española. Bertomeu es alguien que mira por el bienestar de los suyos y que a la vez se cree un pequeño dios que puede conceder cualquier deseo, tanto a sus allegados, como los de los demás. Un personaje con muchas luces, pero sobre todo con muchas sombras. A través de una estructura basada en continuos flashbacks, el personaje de Bertomeu y su entorno (familia, amigos, políticos, abogados, mafiosos) se despliega ante el espectador con una veracidad casi inaudita para una serie de ficción nacional. Crematorio ha sabido beber de las recientes series de ficción dramáticas estadounidenses y lo ha incorporado a un universo tan cercano para los españoles, como lo es el de la construcción en la costa mediterránea. Esa es probablemente su mayor virtud: asemejarse a la ficción norteamericana, pero adaptándose al espectador español. Es decir, construir un universo de ficción que no está tan alejado de lo que casi a diario se puede ver en los informativos, de forma que el espectador identifique rápidamente lo que ve, y lo relacione de forma subjetiva, con lo que ha escuchado al medio día en el telediario. No quiero extenderme, porque los méritos de Crematorio exceden a lo que pueda aportar desde esta entrada. Pero no cabe duda, que sus méritos son mucho mayores que sus defectos. De hecho, la entrada tan sólo era para recomendarla encarecidamente a los adictos a la ficción nacional, pero sobre todo, a los escépticos que siguen sin creer que en España se pueden desarrollar productos de ficción televisiva de calidad. Crematorio es un buen ejemplo, de que si se hacen bien las cosas, aquí también se pueden desarrollar series de calidad. Denle una oportunidad (si pueden verla en HD mejor que mejor). Y si no van a verla, siempre pueden disfrutar de estos títulos de crédito con tanto gusto.

Una serie que empieza con Loquillo… no puede ser una mala serie.

sábado, 18 de junio de 2011

Mimando al cortometraje: Festival de Cine de Huesca.

Un festival de cine suele ser, por lo general, un lugar inhóspito y extraño. Por un lado, porque es un lugar tu cortometraje casi siempre entra en competición con otros cortometrajes, a pesar de que nadie rueda nunca con esa intención. Nunca suele haber gran tensión en ese sentido, pero sí ciertos nervios (quien no los tenga o miente, o no sabe lo que cuesta un cortometraje), por lograr algún premio para amortizar la inversión realizada. Normalmente, se aceptan las reglas rápido, y uno entiende que parte de su trayectoria cinematográfica depende proporcionalmente de las selecciones y premios que pueda recibir su cortometraje en su distribución, y del número de personas que finalmente puedan ver el corto. Así funciona la industria cinematográfica y hay que asimilarlo pronto. Como dice Vigalondo "los cortometrajes existen porque hay festivales, no a al revés". Pues eso. Por otra parte, porque en determinados festivales de cine te sueles encontrar una fauna muy peculiar, que va desde el frikismo total hasta la más absoluta de las bacanales. Depende del interés que uno tenga por el cine, la gastronomía o la cerveza, terminará pasando más horas en el restaurante, en el bar de encuentro o en la sala de proyecciones. Los hay que incluso apenas duermen para asistir de forma continuada a cualquier tipo de evento, los hay que comen en las salas de proyecciones, que se dejan un cartelito de "reservardo" en la butaca cuando van al baño, y se dice que también los hay que visionan cortometrajes en su DVD portátil en el bar mientras se emborrachan a gin tonics a altas horas de la madrugada. De forma, que cuando vas a un festival de cine (si vas sólo normalmente), siempre sueles decirte: a ver qué me encuentro, mientras cruzas los dedos por coincidir con gente a la que le guste beber gin tonics sin ver cortos, echarse una siesta entre proyección y proyección o hacer algo de turismo por la ciudad mientras proyectan ese peliculón austro-húngaro tan, tan, tan, imprescindible. Pero no era este el motivo de la entrada....

El Festival de Cine de Huesca tiene algo especial. Quizá sea la esencia del propio festival, o quizá sea algo en lo que muchos festivales de cine no reparan: el cuidado y la seriedad con la que se trata al cortometraje. En Huesca, el cortometraje es una obra de cine, que adquiera la misma entidad que pudiera tener cualquier película, y por tanto, sus directores no son cortometrajistas, sino directores de cine, o a lo mucho, aprendices de directores. Por unos días, se obvia la palabra cortometrajista que tanto se usa en la gran mayoría de festivales. De hecho, en varias de las charlas a las que asistí, los ponentes siempre se refirieron al cortometraje como “películas”, mostrándose bastante reacios a utilizar el término “cortometrajes”. Félix Piñuela, director del programa de televisión Versión española insistió sobre la importancia de otorgar el estatus que merece al cortometraje, no simplificándolo a una simple escuela de aprendizaje. En otra de las conferencias programadas en el Festival, el director argentino Eliseo Subiela remarcó algo muy parecido, destacando el cortometraje como formato que no siempre implica un proyecto de querer hacer cine en formato largometraje, sino más bien una forma de contar una historia corta, trabajando las reglas que esto conlleva, y experimentando a través de su poca duración. Esa delicadeza, de tratar al cortometraje como una obra cinematográfica en sí misma, y no como un "camino para", termina por filtrarse no sólo en la charlas y conferencias programadas, sino en cada acto programado a lo largo del Festival.

Sin embargo, por lo general, uno se puede encontrar muchos festivales de cine, donde su cortometraje es una mera excusa para rellenar toda la programación veraniega de un ayuntamiento o para que acuda más clientela a un negocio particular. Y no digo que exista mala intención en esto. Todo lo contrario. Todo lo que sea trabajar en favor del cortometraje y el cine suele ser productivo. Pero sí, que esa frase tan habitual de tantos directores que aseguran que “lo importante es que el corto se vea”, acompañada de la típica frase que siempre termina soltando el concejal de turno del tipo “si en el fondo os hacemos un favor proyectando vuestro corto”, no siempre es del todo cierta, o al menos, encierra ciertas trampas en su contexto. Que se vea sí, pero ¿a qué precio? En muchas ocasiones, esa falta de cuidado es sencillamente falta de presupuesto para desarrollar un festival de cine, o desconocimiento de la labor que implica organizar un evento así. Pero en otras ocasiones, los problemas no suelen venir por esa vía. No creo que proyectar un corto, fuera de formato, con un proyector mal calibrado, en una sábana colgada del techo, o con dos altavoces extraídos del ordenador del alcalde de turno, sea hacerle un favor a nadie. Ni al director, ni al equipo de trabajo que ha rodado el cortometraje, ni a los pobres vecinos que padecen de vista y oído y terminan por no enterarse de qué iba el corto. Más bien, ese favor, se convierte en un particular calvario donde lo mejor es encogerse en la butaca, intentar no comerse las uñas hasta hacer de los dedos picadillo y esperar a que la proyección pase cuanto antes. Qué bochorno. Cualquier persona que haya dirigido algún corto sabe lo que es asistir a una mala proyección, sabe lo que es visionar su corto fuera de formato, mal enfocado, con un sonido estridente, totalmente quemado de brillo o tan oscuro como para preferir que el público hubiera visto un screener del mismo. Por ahí dicen que incluso hay algunos que después de la peor proyección de sus vidas han tenido que soportar el típico comentario de "no seas tan purista hombre, la mayoría del público no lo ha notado. No se dan cuenta de esas cosas en las que vosotros os fijáis tanto". No, claro. Seguro que no. Pero tampoco era este el motivo de esta entrada....

Pues bien, antes de que esta entrada se desvirtúe por completo, volveré al inicio de todo esto, y al verdadero motivo de esta entrada que es el Festival de Cine de Huesca y la gran calidad del mismo. Un Festival, con mayúsculas, donde al cortometraje se le trata como a una película, donde se valora el trabajo que hay detrás de cada obra presentada, donde se conoce mucha gente interesante, y sobre todo, donde se cuidan al máximo las proyecciones, las presentaciones de los cortometrajes, las programaciones, a los directores de los cortometrajes y sobre todo, las actividades paralelas, para que el Festival no termine siendo una actividad descafeinada que consista tan sólo en ver decenas de películas en una semana. Quizás algunas de estas razones, sean las que han convertido a este Festival de cine, en uno de los más importantes y longevos del panorama nacional y en uno de los mejor valorados internacionalmente por los cortometrajistas. Quizá sea el excelente trato que desde la organización se da en todo momento. Quizá sea el cuidado que ponen en todo lo que hacen los que trabajan en el Festival o quizá el empeño de un grupo de ilusionados por el cine, que en este caso, sí nos hacen un gran favor a los que rodamos cortos y no nos lo recuerdan constantemente. Porque proyectar tu corto en el Teatro Olimpia, es un verdadero favor. Y si encima se ve bien, mejor que mejor.

Casi siempre, la mejor parte de un festival termina siendo su gente, las personas que lo integran y los que allí se dan cita para presentar sus obras. Y la experiencia del paso de La Granja por Huesca, ha sido más que satisfactoria en todos los sentidos: hemos estrenado la copia en 35mm, nos han dado el primer premio recibido por el cortometraje (Mención Especial del Jurado de la Crítica), hemos conocido gente estupenda y he descubierto cómo se dice perejil en brasileño (todavía no sé cómo se esribe). No se puede pedir mucho más. Desde aquí, mi enhorabuena a todos los que organizan este excelente festival de cine y mi agradecimiento al Jurado de la Crítica por este reconocimiento que rompe con la mala estadística de que en 39 años de historia del festival, ningún cortometraje aragonés de ficción apareciera en el palmarés oficial del Certamen Iberoamericano. Y eso que para nosotros, estar en Huesca ya era un premio...

viernes, 27 de mayo de 2011

Man on Wire: piel de documental, cuerpo de ficción.

Llego algo tarde a ver Man on Wire (James Marsh, 2008), pero no me arrepiento. Mucha gente me había hablado maravillas del documental y tenía que encontrar el momento adecuado para verlo. Cualquier adjetivo se va a quedar corto, pero de entre todos los que me insistieron para que viera el documental, me quedo con alguien que me dijo “es que no parece un documental”. Precisamente en eso quiero reparar aquí. Porque Man on Wire es un documental con una perfecta estructura de película de ficción. Y entre todas sus virtudes (que son muchas) esa ayuda e influye de forma determinante, para que el espectador esté intrigado durante su transcurso y se quede con la boca abierta cuando llega el final de la película.

Los mimbres narrativos que sostienen la historia del funambulista Phillipe Petit, son propios del paradigma clásico en tres actos al que habitualmente estamos acostumbrados en la ficción, y que no suele ser tan habitual en documentales. Menos aún, en documentales que se nutren de entrevistas. Sin embargo, este documental tiene abundantes partes recreadas, mucho material videográfico de lo que sucedió, y las clásicas entrevistas de los protagonistas explicando lo que pasó. Por resumir su argumento, para quienes no la hayan visto, Man on Wire narra cómo el excéntrico francés logró cruzar con un alambre entre las cúpulas de las dos torres del World Trade Center de Nueva York en 1974. ¡A 450 metros de altura! Casi ná, que dirían algunos. Pues bien, la historia, está tan bien delimitada, que tenemos un primer acto que sirve de planteamiento y presentación del personaje (con breves pasajes de infancia incluidos), un segundo acto cargado de enormes problemas, y un tercer acto que resuelve una situación que parecía prácticamente imposible al comienzo de la película. Por supuesto, el espectador goza de la ventaja de que ya conoce cómo va a terminar la historia, porque su protagonista es precisamente quien la cuenta. Atendamos por partes, a su estructura y sus personajes, para desmenuzar un poco este brillante documental.

La estructura está centrada en entrevistas que recuerdan lo que sucedió a modo de flashbacks. Es decir, los protagonistas de la gesta, nos ofrecen sus testimonios para que sepamos cómo se fraguó esta aventura- Entre ellos, el propio Phillipe Petit, nuestro personaje protagonista, quien recuerda con máximo detalle, cada uno de los días que pasó hasta que logró el éxito cruzando las dos torres. El planteamiento es sencillo, y está contando son solvencia. Un pasaje de la infancia nos muestra a un Phillipe en Francia, su país natal, robando un recorte de una revista en la consulta del dentista. El recorte pertenece a la noticia del inicio de la construcción de las dos torres del World Trade Center, y entre otras cosas sirve también para lanzar la temática de la película (otro de los puntos fuertes del documental), en la cual no quiero entrar, por su más que evidente simbología tras el 11-S. Y es el propio Phillipe quien se encarga de explicarnos como los objetivos suelen tener forma concreta. En palabras del mismo Phillipe escuchamos “el mío todavía estaba por construir, ¿entiendes?, era un objetivo sin forma, un objetivo abstracto”. ¡Bingo! Primer gran acierto de este documental, qu

e nos muestra al personaje planteando su super – objetivo nada más comenzar la película. Es tan grande su objetivo que no podemos llamarlo simplemente así y que entra dentro de la categoría de super – objetivos. Phillipe, no sólo tiene que entrenarse duramente para ello, sino esperar a que se construya el lugar donde realizarlo. Como si Frodo tuviera que esperar a que se construyese La Torre Oscura para destruir el anillo o Luke Skywalker a que se terminara la Estrella de la Muerte para destruirla. Por si fuera poco, el objetivo queda planteado cuando Phillipe era todavía un niño, así que tendrán pasar unas tres décadas hasta que logre materializarlo. El posicionamiento del espectador es contradictorio, porque pese a saber que el super – objetivo se culmina con éxito, ya está más que intrigado en saber cómo lo ha conseguido. Pero lo importante, es que sabemos pronto, y sabemos con claridad, qué es lo que más desea en el mundo el personaje: cruzar los cielos del World Trade Center. Y es necesario que entendamos la intensidad de su deseo, y la motivación del mismo, para comprender todo lo que es capaz de hacer el personaje por conseguirlo.

Pasamos al nudo, el segundo acto. Donde normalmente, como bien saben los guionistas, suelen naufragar las malas historias. Pues bien, lejos de aburrir, o de no tener suficientes detalles que contar, la historia casi se hace corta. Porque en este acto, asistimos a la superación de los pequeños objetivos, necesarios para alcanzar el gran super – objetivo. Phillipe se enfrenta a numerosos obstáculos y complicaciones, como para que el espectador incluso dude de si realmente logró su gesta, o está ante un falso documental. Si bien, no hay un antagonista concreto, tampoco se requiere. Sin embargo, a lo largo del nudo, vemos como Phillipe tiene que planear el asalto a las dos torres, como si de un ladrón se tratara. Con un montón de viajes a Nueva York, Phillipe diseña cientos de planos para colocar su alambre, saca cientos de fotos de las azoteas, analiza cualquier detalle que pueda entorpecer su super –objetivo, e idea varios mecanismos para colocar el alambre entre las dos azoteas de las torres hasta que da con el correcto. En varios momentos vemos al propio Phillipe creyendo que es imposible lograr su sueño. Una amiga, en un momento determinado explica “los días previos, Phillipe no hacía más que ver películas de ladrones y policías, como si eso le prepara para el gran día”. Efectivamente, pronto comprendemos, que debajo de ese sueño imposible, es necesaria una trama en la que se nos tiene que contar la planificación del golpe. Por lo tanto, estamos más cerca de una película al estilo Misión imposible, que ante el típico documental. Por eso muchos tacharon en su momento a este suceso como “el crimen artístico del siglo”. Los obstáculos son también innumerables. Incluso llega un punto que Phillipe se agujerea un pie con un clavo, y le vemos caminando en muletas. Lejos de que esto sirva para alejarle de su super-objetivo, el propio Phillipe explica cómo aprovechó la ocasión de estar inválido, para recabar información en el World Trade Center sin que nadie le pidiera explicaciones. De nuevo, el super-objetivo motiva cada una de las acciones del personaje principal.

Junto a esta planificación, adquiere mucha importancia el entrenamiento de Phillipe en Francia y la búsqueda de cómplices. Y ahí, es donde el documental se acerca a estructura de de cintas como Rocky o Karate Kid. En varias ocasiones vemos, con imágenes grabadas por sus amigos, cómo Phillipe coloca el alambre entre dos árboles a la misma distancia que lo colocará entre las dos torres, no sólo para entrenar duramente, sino también para convencer a los descreídos que no confían en su gesta. Y además, se nos explica, como antes de llegar a este super – objetivo, Phillipe tuvo que ganar otras batallas, como cruzar las torres de Notre Dame, o pasear por encima del puente del Puerto de Sidney. Por último, para que este segundo acto no se haga nada aburrido, escuchamos los testimonios de sus cómplices, y vemos cómo algunos le abandonaron, cómo otros les siguieron hasta el último momento, y cómo otros todavía seguían incrédulos incluso en las propias entrevistas. Todos ellos, sin embargo, sabían que habían hecho historia. De todos, me quedo en particular, con el de la chica que compartía, además del sueño del protagonista, una relación amorosa con él. ¿Y qué se necesita en toda buena historia para que la conexión ya sea total con el espectador? Al menos, una subtrama de amor. Lejos de parecer una casualidad, creo que cumple su función en todo este engranaje. Sabemos que el segundo acto llega a su fin, cuando vemos cómo en su primer intento de conseguir su super – objetivo, Phillipe sufre un revés tremendo, tiene que abandonar su plan y vuelve a Francia desolado. El propio Phillipe y sus amigos, nos explican que el golpe fue muy duro para Phillipe. Perfecto. Tenemos al personaje principal en el abismo, y necesitamos que se rehaga por completo para alcanzar su super-objetivo.

Y así llegamos al tercer acto. El momento en el que se aproxima el clímax. El lugar exacto, donde todo tiene que cobrar sentido, donde la tensión tiene que ser máxima. Y se nos cuenta con una intensidad tal, que es difícil no quedarse con la boca abierta. Tras burlar a la seguridad del World Trade Center, Phillipe y sus cómplices pasan la noche en la cima de las torres, colocando todo para que Phillipe pueda desafiar a la gravedad caminando sobre un alambre en el cielo de Nueva York. Llega la mañana, y tras burlar por última vez al último guardia de seguridad, Phillipe se lanza al alambre. El miedo se apodera de todos sus amigos, porque saben todo está en juego. La concentración de Phillipe es máxima…hasta que de repente, los testimonios nos explican que Phillipe sonrío desde mitad del alambre. Y se nos muestra esa sonrisa a través de una foto. ¡Super –objetivo alcanzado! La policía mira perpleja al funambulista, y los amigos se emocionan al contar ese momento. El propio Phillipe explica con detalle que había logrado el sueño por el que luchó durante toda su vida, y que quien persiste lo consigue. El sueño americano se ve realizado, y la constancia ha obtenido su recompensa. El espectador se emociona y siente alivio, a la vez que disfruta de una imagen tan poética como singular: un hombre cruzando entre dos de los edificios más grandes del mundo. Y por último, tras ese gran momento, un desenlace muy emotivo, en el que se nos explica cómo a partir de ahí Phillipe cambió, como la fama llegó a él y algo cambió en él también. Phillipe logra su objetivo, pero algo se rompe dentro del personaje, y eso es más que necesario para que no todo sea felicidad máxima al final de la gesta. El personaje pierde su relación en la subtrama de amor, y también algún que otro amigo/cómplice importante en la subtrama de amistad que se había desarrollado durante la película. Una subtrama de amistad, turbulenta y complicada, sugerida a través de los testimonios de un amigo, que entre sollozos reconoce que algo cambió después de lograr el éxito.

Fundido a negro, entran los créditos con la música de Michael Nyman (fantástica por cierto), y por un momento, todo se detiene. Finaliza esta extraordinaria y poética historia, dejando en el espectador la sensación que en el fondo lo que ha visto es una película de ficción, con la piel de un documental. Viendo el trailer y sin saber nada sobre la película, pocos pensarían que se trata de un documental. - Gracias por llegar hasta el final -