viernes, 17 de enero de 2014

And the nominated is...

Ayer, durante unos segundos, todos los que de una u otra forma tenemos relación con el cortometraje en España, sentimos como una pequeña victoria la nominación de Esteban Crespo a los Oscar por su corto "Aquel no era yo". Si no lo entienden, se lo explicaré de otra forma. Usted no es Iniesta. Pero el día que ganamos el Mundial, seguro que se sintió un poco como Iniesta. Pues lo de ayer fue algo parecido. Ninguno somos Esteban Crespo, pero sabemos que su nominación es una pequeña victoria que merece la pena celebrarse. Para qué negarlo, qué narices, todos hemos soñado en algún momento con algo así, precisamente, porque todo eso (Oscar, alfombras rojas y demás parafernalias) suena un poco a sueño. A algo lejano y desconocido, que poco o nada tiene que ver con nuestra realidad diaria. A algo inalcanzable o al alcance de muy pocos.  Y que ayer supiéramos que alguien como Esteban se va a colar (aunque lo correcto sería decir que está invitado) en esa fiesta, es una noticia -muy justa, sea dicho- que nos alegra a la gran mayoría. Más si cabe, a los que sabemos lo que le ha costado este corto y el buen equipo de profesionales que hay detrás de él. 

Rodar cortometrajes es complicado. Eso no es nada nuevo. Y uno lo descubre desde su primer corto. Da igual si llevas dos, cinco o veinte años rodando cortos. Cada corto requiere de un esfuerzo sobrehumano y de una pasión y/o vocación más que necesaria. Esteban de eso sabe un rato. Y esta nominación supone, probablemente, el colofón a un trabajo desarrollado durante varios años, culminado ahora con un cortometraje de la categoría -llamémosle por ahora-, “nominable al Oscar”. Bien… ¿cómo puede ser, entonces, que a estas alturas Esteban aún tenga dificultades para encontrar productores interesados en construir su primer largometraje? ¿En qué país vivimos? ¿Cómo puede ser que alguien con el oficio y la profesionalidad de Esteban, más que preparado para hacernos disfrutar con sus largometrajes, tenga que esperar a ser nominado al Oscar para generar verdadero interés entre los productores? ¿Cómo puede ser que reciba llamadas de otros países y que aquí tenga que vérselas y deseárselas para levantar su ópera prima, cuando tiene bajo el brazo tres proyectos de índole bien diferente? No me digan (señores productores), por favor, que es un mal momento para hacer películas. Que apenas hay apoyo estatal. Que ahora es complicado financiar una película y más todavía, conseguir que el público vaya a verlas.
Porque nunca hay un “buen momento” para hacerlas. Las películas se hacen, o no se hacen. Y hacerlas con un director – y un equipo de profesionales - que ofrece un cortometraje como “Aquel no era yo”, bien debería ser sinónimo de confianza para cualquier productor. No de confianza absoluta. Porque creo que eso, hoy en día, no lo da ni Mr. Scorsese. Pero sí, al menos, de confianza para ofrecer una primera oportunidad. 


Hace unos días, en esta entrevista, el propio Esteban reconocía que después de ganar el Goya no tuvo, precisamente, una cola de productores esperando para hablar con él intentando levantar su primera película. Ni qué hablar de los otros tres nominados del curso pasado. ¿Para qué, verdad? “Los otros tres cortometrajes seguro que no tiene mayor interés”, pensarían algunos. ¿Pero tan ciegos estamos? ¿Cómo alguien con seis cortos rodados y decenas de premios recibidos a lo largo del globo con sus cortometrajes, tiene que esperar a ser nominado al Oscar (¡nominado al Oscar!) para generar  verdadero interés?  El caso de Esteban no me parece, ni mucho menos, un caso aislado. Al contrario. Me vienen rápidamente, una docena de nombres de directores de cortos, que bien podrían estar ya rodando largometrajes, contribuyendo así a nuestra cinematografía. Muchos de ellos, los mejores, es probable que terminen levantando su primer largometraje fuera de España, total o parcialmente. Otros tendrán que auto-producirse, volviéndose locos en esa tarea. El resto, quizá tengan que seguir esperando a recibir una nominación al Óscar para que se les tenga en cuenta. Manda narices. Como si no hubiera por ahí pocos festivales internacionales donde el cortometraje español se cuela año tras año, sin levantar, precisamente, muchos artículos en los medios de comunicación más influyentes del país. Esta semana, sin ir más lejos, conocíamos la noticia de que “Gorka Cirka” de Álex Lora, era seleccionado en el prestigioso Festival de Sundance. No he visto, precisamente, que haya ríos de tinta ante la noticia señalando que es la segunda vez que Álex Lora viajará a Sundance para presentar un corto en la sección oficial.  También que  España será el país que más cortometrajes tenga en la sección internacional del Festival de Clemont Ferrand (Francia), una de las citas más importantes para el cortometraje. Sí, el que más. Más que Alemania, EEUU o Gran Bretaña o Italia. Y no me malinterpreten, pues este alegato no va a favor de una defensa patria, abanderando que el cortometraje español es de una calidad inigualable.  No, nada de eso. Pero sí es innegable, que poseemos una cantera de profesionales trabajando en silencio  en el cortometraje y, muchas veces, olvidados por quiénes sí tienen un papel importante en el desarrollo cinematográfico de nuestro país: los productores. Pocos son los que se dejan ver en los diversos festivales de cortometrajes que hay en España. Ni siquiera en las grandes citas. Menos aún, los que dedican tiempo a ver cortometrajes desde sus sofás. Los hay. Y son los buenos. Pero también son las excepciones. Y así nos va. Con una cantera, más que preparada, deseando correr la banda de los campos de primera división, esperando a que algún ojeador les ayude a tener su primera oportunidad en el primer equipo. Otros, se ampararán en eso de que claro, hoy a los campos ya no van espectadores. Y sin espectadores, pocos fichajes podemos hacer. Y así, entramos en una espiral tan perversa y perjudicial, que da miedo solo pensar en ella y sobre la que, realmente, me da pereza escribir. 

No somos los mejores. Tampoco los más talentosos. Pero que el corto español haya obtenido cinco nominaciones al Oscar en menos de 20 años, será síntoma de algo, ¿no? Al menos, objetivamente, podemos decir que la salud del corto español es más que buena (pese a recortes, ausencia de ayudas y falta de interés a nivel general). Me alegro de veras por Esteban. Y me sorprende, que ayer se dieran paradojas como que Pau Gasol tuviera palabras de consideración para Esteban en twitter, mientras el periódico El País afirmaba en su página web durante unos cuantos minutos, que no había “ninguna representación española en los Oscar”. Lo mejor de la noticia de ayer es que, más allá de la nominación y el posible premio, Esteban tarde o temprano, encontrará un productor a la altura de su talento. Que haya tenido que esperar tanto es lo único que debería hacernos reflexionar sobre hacia dónde va nuestro cine. El próximo 3 marzo, habrá que trasnochar. Ojalá que veamos cómo Esteban, nuestro particular Iniesta, mete ese gol que nos levante a todos del sofá. Van cinco finales. Es hora de ganar ya el Mundial. 

sábado, 4 de enero de 2014

13 del 2013

Cerrado ya el 2013, ahí va la lista de lo que más he disfrutado este año en el cine. Todas se han estrenado en la cartelera española en 2013. Es una lista sesgada, subjetiva y reducida, pues no he visto todas las películas que querría. 

De nuevo se me cuela Paul Thomas Anderson en lo alto de la lista y su "The master".  Ya me pasó el año que se estrenó "Pozos de ambición" y me vuelve a suceder ahora. Empiezo a pensar que tengo cierta "debilidad" por este hombre. "Amor" de Haneke, al incluirla el año pasado, la dejo fuera de la lista. Y llego a la conclusión de que creo que este 2013 he disfrutado, en general, más con la cosecha europea que con lo llegado de EEUU. Pues eso, una lista, como tantas otras. Ahí van mis 13 del 2013: 

1. THE MASTER de Paul Thomas Anderson.





 2. LA GRAN BELLEZA de Paolo Sorrentino.






 3. LA CAZA de Thomas Vinterberg.



 
4. THE ACT OF KILLING de Joshua Oppenheimer y Christine Cynn.




5.  PRISIONEROS de Denis Villeneuve.



 
6. GRAVITY de Alfonso Cuarón.




7. MUD de Jeff Nichols.






8. ÉRASE UNA VEZ EN ANATOLIA de Nuri Blige Ceylan.

 

 
9. ANTES DEL ANOCHECER de Richard Linklater.



 
10. KON-TIKI de  Joachim Ronning y Espen Sandberg.



 
11. CAMILLE CLAUDEL 1915 de Bruno Dumont.



 
12. LA HERIDA  de Fernando Franco.



 
13. LA MEJOR OFERTA de Giuseppe Tornatore.



jueves, 5 de diciembre de 2013

Leyes para no pensar o cómo cargarse de un plumazo el pensamiento crítico



Subestimamos a nuestros políticos. Creemos que no piensan. Que están incapacitados para pensar. Que están demasiado pendientes de mantener pulido su ombligo. Nuestros políticos deberían estar inhabilitados para gobernar. Todos. Sin excepción. No tienen sentido común. O eso parece. Nos guste o no, nos gobiernan unos tipejos a los que poco les importa lo que piensan los demás. Y a mí me da que nuestros políticos, no solo son inteligentes, sino que además usan su inteligencia para intentar impedir la nuestra. 

De vez en cuando, los políticos toman decisiones. Ya saben, les pagan por ello y nosotros hemos delegado esa responsabilidad en su “aparente” ignorancia. Y así, de vez en cuando, nuestros políticos también toman decisiones incomprensibles para la mayoría. De esas que le sirven a un ministro para ganarse el abucheo general vaya donde vaya o para que en nuestros cafés de mitad de mañana, podamos maldecir entre colegas, la incompetencia que nos gobierna. Y entonces nos decimos entre dientes: “son inútiles. No saben lo que hacen. Qué pena de políticos”. ¿Cómo alguien con cierto sentido común puede proponer una reforma educativa en la que las enseñanzas de Filosofía pasarán a un segundo plano? ¿Cómo alguien se saltaría la recomendación de la Unesco de que la enseñanza de Filosofía en Europa y Norteamérica debería ampliarse? Preguntas, a priori, sin respuesta clara. Entre todos sus artículos, la reciente aprobada Ley Orgánica para la Mejora Educativa (Lomce) suprime la asignatura “Filosofía” como obligatoria  en 4º de la ESO, la mantiene en 1º de bachillerato (en la rama de Humanidades) y coloca “Historia de la Filosofía” como optativa en 2º de bachillerato, donde hasta la fecha, era obligatoria. Ante tal reforma, uno se pregunta si tal decisión está en consonancia con alguna de las recomendaciones realizadas por la Unesco en el año 2011: 

Fomentar la elaboración de políticas educativas que concedan un status autónomo y completo a la enseñanza de la filosofía en la Educación  Secundaria y Superior”.
“Reafirmar que la educación contribuye a construir la autonomía de los individuos y rechazar la reducción del proceso educativo a una enseñanza de técnicas instrumentales y competencias".
“Reafirmar la importancia crucial de la enseñanza de la Filosofía para el pensamiento crítico y actuar para su consolidación”.
“Apoyar los enfoques interculturales en la enseñanza de la Filosofìa en los Centros de Secundaria  y apoyar también la formación del profesorado para este cometido”. 

Todo esto teniendo en cuenta que en la Declaración de Paris a favor de la Filosofía, por parte de la Unesco, se sostiene que la filosofía: “debería ser mantenida o ampliada donde ya existe e introducida donde todavía no existe, con la idea de que la enseñanza de la filosofía forma gente con criterio autónomo, reflexiva, capaz de resistir diversas formas de propaganda y que prepara a cada uno para asumir sus responsabilidades con vistas a los grandes retos del mundo contemporáneo”. 

Pero claro, nuestros políticos, tan irreflexivos, tan impulsivos, tan ignorantes y tan cortos de miras, consideran que los miles de años invertidos por parte de algunas de las mentes más brillantes de la historia de la humanidad, no pueden servir de mucho en la formación básica de un estudiante adolescente. Parece que el mercado reclama otros asuntos prioritarios y ahí las matemáticas y el inglés ganan por goleada. Se requiere operatividad, competencias, destrezas y buen nivel de idiomas.  

Sin embargo, creo que nuestros políticos no son ni tan irreflexivos como pensamos, ni tan ignorantes como nos los venden los medios de comunicación. Porque bien mirado, si uno “suprime” en la medida de lo posible las enseñanzas de filosofía en la educación primaria, secundaria y de bachiller, uno de paso se carga de un plumazo buena parte de ese “pensamiento crítico, autónomo y reflexivo” que al final sirve para que el futuro ciudadano se dé cuenta del entorno en el que vive, “afronte los retos del mundo contemporáneo” y sea capaz de “resistir a las diversas formas de propaganda”. Pero como hoy no hay propaganda, no es necesario formar personas críticas y autónomas. Como tampoco hay muchos retos de futuro, ¿para qué estudiar entonces a Platón, Aristóteles, Kant, Descartes y otros tantos trasnochados? Todos ellos acumulan polvo, naftalina y además están a años luz de nuestro mundo contemporáneo e industrializado. ¿Acaso vamos a confiar en que sean ellos quienes preparen al estudiante para nuestro mundo avanzado donde el “saber hacer” impera por encima del “pensar cómo hacer”?  

 Quizá solo sea eso. Una ley con verdaderas intenciones de mejora. Una ley más, que en el mejor de los casos durará unos años hasta que otras mentes privilegiadas vuelvan a aprobar una nueva reforma desde su “supuesta ignorancia”. Quizá a nuestros políticos no les importe tanto lo que piensen los demás. Va en su sueldo. O quizá sea, que lo que les preocupa de verdad, es que los demás no pensemos. Al fin y al cabo, ellos sí cursaron Filosofía en la escuela. Y ahora, son ellos quienes nos gobiernan. El día de mañana, puede que nos gobiernen aquellos que desconozcan las tres condiciones que Aristóteles, en su Política, nos dijo que debía tener un buen político: “En primer lugar, amor al régimen establecido; en segundo lugar, la mayor competencia en las tareas de su cargo, y en tercer lugar, una virtud y una justicia en cada régimen adecuadas a ese régimen”. Confiemos en que la curiosidad acerque a nuestros futuros políticos a estas enseñanzas. Las leyes de los que hoy nos gobiernan, no lo harán.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Feliz 6º cumpleaños


Bastante abandonado, lleno de polvo, con una sequía de entradas durante los últimos cuatro meses, con las redes sociales extinguiendo la mayoría de los blogs que antes visitaba con frecuencia (a muchos, incluso los echo de menos en mis lecturas semanales), con menos  tiempo que nunca para actualizar y aportar algo interesante…me planteo si seriamente debo mantener este lugar abierto. 

Quizá porque sea reacio a aceptar que las cosas se terminan (sobre todo cuando dependen de uno mismo) o quizá porque siento que llegará un momento en el que necesitaré escribir por aquí de forma frecuente y ya no habrá vuelta atrás. Da igual. No importa. No puede haber una entrada más narcisista y estúpida que esta, en la que lo único que uno puede aportar es si va a cerrar o no su blog. Y en el fondo, me resisto a hacerlo...Será que la decadencia, lo crepuscular o la nostalgia, forman parte de cómo entiendo que las cosas deben acabar.


Son demasiadas entradas escritas, más de 400...

Son demasiados años juntos...

Y demasiadas velitas sopladas a la par.  


Y hoy…sin embargo, casi ni me acuerdo de la contraseña de entrada para escribir aquí.


Solo te puedo decir…feliz cumpleaños Mundoimplacable. Aquí sigues. Implacable, incluso a quién te trajo al mundo. A pesar de todo, a pesar de que el silencio de ha apoderado de ti...por mi culpa. Y eso, que a pesar de todo, uno va entendiendo que cuando no se tiene nada interesante que decir, es mejor mantenerse callado.


Quizá algún día, lo tuyo o lo mío vuelva a tener sentido. Quizá volvamos a tener una etapa feliz. Ahora, solo te echo de menos de vez en cuando y cada día me acuerdo menos de ti (y lo digo sin despecho). 


Y ahora sí, a soplar las velitas, que es lo que toca hoy. 
Pero antes...pide un deseo...

Ya sabes...en silencio. Que si no, no se cumplen.

lunes, 13 de mayo de 2013

Breviario del ¿cine aragonés? (en un capazo)




Pues vaya preguntas que te hace tu hija, chico. Menudos temas que les plantean en clase. Ah…que es pa un trabajo. Ya…periodismo. Pues más le valdría haber hecho empresariales o ingeniería. 

Espera, a ver si te puedo ayudar.  Alguna vez ya te he dicho que tengo un sobrino que estudia cine. Bueno sí, audiovisuales. Ahora le llaman así. Y alguna vez, me habla de todas estas cosas. Porque en la familia de mi mujer, son muy del cine. Que les gusta mucho. Bueno, y a mí también, no te creas…Y cuando nos juntamos para comidas y demás, siempre acabamos hablando un poco de cine. Pues a ver si te puedo aclarar, porque yo creo que no cabe duda con el tema. Está bastante claro que cine aragonés sí que hay. Y claro, si lo hay, es porque existe. Digo yo, vamos. Qué vaya pregunticas tu hija la periodista…que si existe el cine aragonés, ¡jodo que filósofa! Digo yo que sí, vamos. Al menos, en mi casa este fin de semana, que tuvimos comida, mi sobrino no dejó de hablar de Borau. No veas lo que le gustaba. Sí, la verdad, que sí. Parecía majo el hombre. Y muy inteligente. Mucho, mucho…Una pena…Lo que tiene la vida, que se van los mejores. Y lo majo que parecía, ¿eh? 


Mira…el cine aragonés existe porque un día existió Buñuel. Que digo BuñuelDON LUIS BUÑUEL. Como era de Calanda…blanco y en botella, leche. Clarísimo. Vale…que sí. Que igual no hizo aquí todas sus pelis. Ya…que hizo más fuera que aquí…en Francia…y en Méjico. Pero eso, porque eran otros tiempos, la cosa estaba difícil, la ideología, bueno…todo eso. Que sí, que sus películas tampoco las termino yo de entender muy bien. Pero este señor era muy, muy aragonés y su cine es muy aragonés. ¡Si metía de fondo tambores y todo! Y vamos, que pocas cosas hay más típicas en Aragón que los tambores de Calanda, ¿no?
  

Luego…también existe porque anda que no ha habido directores aragoneses.  Algunos, importantes y todo fuera de Aragón, ¿eh? ¡No vayas a pensar! Mira, el primero, un tal Segundo de Chomón. No, que no es que fuera segundo de nada. Que se llamaba así, mendrugo.  Este, dice mi sobrino, que si no es por él, ¡Avatar casi ni se hace! Así, que debía ser bueno el mozo. Un tío de esos listos, listos. 


Luego está Carlos Saura…el de “La caza”. Que a mí esta película me gusta mucho.  La he visto, lo menos, tres veces.  Que es de Huesca. ¡Hombre!...y Florián Rey. Este es el que ha hecho el cine más aragonés de todos los directores. Porque incluía joticas y todo dentro de sus películas. No vayas tú a pensar. Y dice mi sobrino, que también hay un tal Fernando…Fernando… ¡Palacios!, que era de aquí, de Zaragoza. ¿Sabes la escena de esa peli en la que hay un chaval que se llama Chencho y se pierde en la Plaza Mayor de Madrid? ¿La familia grande o algo así? ¡Pues el que hizo la peli! Sí, eso…perdona, “La gran familia”, que es que yo pa los títulos soy muy malo. Soy más de los nombres. Ya…que no es la Plaza del Pilar. Que al final lo hizo en Madrid. Hombre, eso no es muy aragonés que se diga. Pero bueno chico, que él era maño.  Eso también cuenta. 


Y ¿Paco Martínez Soria? Pues eso también es cine aragonés. Digo yo. ¡Porque más aragonés que Paco no hay ninguno! Y  hay otros, ¿eh? Lo que pasa que son menos conocidos. Que yo  me acuerde…que pa los títulos soy malo, pero pa los nombres no: Rotellar, Pomarón… No te rías, no, ¡desustanciao! Que estos también hacían cine.  Y mi sobrino dice que del bueno, ¿eh? Sin efectos, ni cosas raras de esas. Cine, cine. Del bueno. Oye, y que además mi suegra, se está haciendo una colección del Heraldo que se llama: “Grandes directores de cine aragonés”. ¿Cómo no va a existir si al comprar cada sábado la película te regalan luego el periódico? Bueno, eso, al revés, tú ya me has entendido. 


Ya…que estoy hablando de hace muchos años. Pero bueno…Hace poco también está la directora aragonesa esta, Paula… ¡Ortiz! Que rodó la película esta…tu ventana y la mía…o algo así… Eso, eso..."De tu ventana a la mia", con la Verdú y todo, ¿eh? Pero toda en Aragón. Sí, sí, toda, toda. Alguna cosa hizo fuera, pero todo aquí. ¡Y con equipo aragonés! Que lo he leído yo en el Heraldo. Y eso son tres motivos de peso. Bueno…y este que estuvo hace unos años en lo de los Goya con un documental. Del nombre no me acuerdo, que era así como raro. Tenía apellido vasco. Pero vamos, que estuvo ahí y en la tele dijeron  que era aragonés. Mira que soy bueno pa los nombres y que de este ahora no me acuerdo. Sí, sí, nominado y todo. Como la Paula. Vamos, que no solo hay cine aragonés antiguo. Que ahora también hay cine aragonés moderno. Y hay más…Sí, sí, muchos. Hombre, los nombres, pues no me los sé, la verdad…pero hay más, ¿eh?  Que se hacen más. Que lo leo yo todo en el Heraldo. 


Que… ¿cómo está la peli? ¿La de Maribel Verdú? Pues no lo sé, chico. La verdad. No te voy a mentir. No la he visto. Mi mujer sí.  Salió llorando. Fue con las amigas, y a borbotones todas. Llegó a casa con un disgusto, que aún le dije: ¡pues buenas ganas tienes de sufrir! ¡Con la de cosas que hay ya pa sufrir! Y a mi sobrino le encantó. Maravillas hablaba de la peli, tú. Digo yo que estará bien entonces. Yo, a ver si me la encuentra el sobrino por internet, porque este se las baja todas, y cuando la vea, te cuento que tal está. 


Ay qué vida esta….¡Urresti! No sé qué Urresti… ¡Ves como soy bueno pa los nombres! Si ya sabía yo que me iba a acordar…


Bueno, a lo que vamos…Y luego están los más chavales. Los que empiezan. Que al menos hay un “puñao” de jóvenes promesas del cine aragonés, que están ahí pa hacer una peli en cualquier momento. Que lo leo yo. Que está al caer la siguiente. ¡Si somos una tierra con una cantera que ni la del Barça! ¡Ya la pillara el Zaragoza! 


Que luego no sé dónde ponen lo que ruedan. En festivales y por ahí, que veo de vez en cuando. No te creas que yo me entero mucho de esto. Pero vamos… a lo que vamos, que si hay cantera, es porque hay cine aragonés. A ver…el cine aragonés, también existe porque el otro día leí  que hay unos premios y todo, que justo premian a los del cine aragonés. Y ahí pues sí que ya no hay duda no…pa que tu hija lo ponga en el trabajo…Premios Simón o algo así…No hombre, no, como el vino no…qué brutico que eres…como una peli de Buñuel…¡Simón y el desierto! O algo así… Que esta la vi hace años…y lo único que me acuerdo es que el mozo tenía la barba como la de Melchor. 


Esta semana se dan. Sí, sí, son como unos Goya, pero en aquí en Aragón. Así, en plan pequeñico. Pero con gala y todo el copón, no te vayas a pensar. Que lo vi yo el año pasado en la aragonesa y se veía la cosa buena eh…Ay…que cabezón que eres, maño. ¡Que te digo yo que sí que hay unos premios! No sé qué día, pero ya verás cómo sale en el parte de la aragonesa.


Y luego también se apoya mucho esto del cine…porque a mi primo le han dado ya dos becas y todo, pa que haga sus cortos. Sí, cortos hombre, que son como las películas, pero que duran menos.  Así, en pequeñico. Y esas becas…bueno, subvenciones, que es lo mismo, las dan aquí, en Aragón. Con dinero aragonés. 


Sí, maño sí, de tus impuestos y los míos… ya, ya…una vergüenza. Con la de paraos que hay, y ahí gastando a lo tonto pa hacer películas. No sé yo pa qué tanto. Si después no las va a ver nadie. En fin…pero que de algún lao hay que sacar las perras pa hacer cine, digo yo…Ya, ya…que tampoco vamos a discutir ahora por eso. No te pongas así… 


Además, el otro día, paseaba por Independencia y vi que hay una muestra de películas aragonesas. Ahí al ladico de los Palafox. Y claro, pues si hay películas aragonesas, ¡será porque hay un cine aragonés!, ¿no? Si no, ¿ya me dirás tú qué pasan ahí adentro? 


Y chico, que el cine aragonés es el que se hace aquí. ¡Tampoco le des más vueltas! Si se hace aquí, pues es de aquí. Y si lo hacen los de aquí, pues también. Tampoco es tan complicado. Lo que se hace aquí, pues aragonés. Y si quien hace la película es de Aragón, pues también es aragonés. 


Hombre…ya…pues con esta que dices… no lo tengo yo tan claro.  Lo de “Jamón, jamón”… es que…es un caso un poco rarico. Sí, maño, sí…una pena también. Que se van los mejores siempre. Porque claro, esta película se hizo aquí, en Los Monegros, pero el Bigas Luna era catalán, ¿eh? Que sí, que sí. Que era catalán. Seguro. Que lo leí cuando pasó lo del otro día. Ya, ya…yo también pensaba que era de aquí… Que te lo digo yo. Nada, nada…ni como si lo fuera, ni nada. No, no, que no le voy a preguntar a mi primo “pa” esto. ¡Ande iba a parar! “Jamón, jamón” no puede ser cine aragonés, ¡hombre! Vamos, eso sí que lo tengo yo claro. Cine aragonés hecho por un catalán. ¿Ande se ha visto eso? Ya…que se rodó toda aquí…Ay, yo que sé chico, tú también, como te gusta complicar las cosas, ahora como que me has liado un poco…


Ay qué vida esta…Bueno maño…que se me hace tarde. ¿Qué marcha me lleváis pa este domingo? Ya…al cine con la chica… Buen plan, pues. Igual voy yo también, que mi mujer quiere ir a ver esta española del tsunami. Ya, ya sé que la quitaron. Sí, sí…, “Lo Imposible”. Esa, esa. Que la  ponen otra vez. Al final nos quedamos sin verla y oye…que es española y quiero verla, que dicen que no lo parece. Ya…que no parece española. ¡Pues sí, sí! Es española. Sí, que ganó no se cuántos Goyas. No pinta mal. ¡Pero que es española, ¡eh! No seas cabezón. Las amigas de mujer salieron llorando a borbotones…A ver…ya te contaré Ah…que la tienes ya bajada de internet…Claro… ¿Y se oye y se ve bien? Claro…pues igual si eso, me la pasas…que yo también quiero ver al Zaragoza…Seguro, maño... entradas a 5 euros, seguro. Bah, otro año por los pelos… 


Bueno majo, un gusto charrar contigo. Besos pa tu zagala y si tiene dudas, que me llame, que le paso el teléfono de mi sobrino…pero vamos, que la duda te la he dejado bien resuelta  resuelta, ¿no? Menuda ciercera que nos ha cogido aquí charrando. Ala tira, hasta la próxima.