domingo, 8 de enero de 2012
Cuando los Reyes traen carbón...
miércoles, 28 de diciembre de 2011
Cinco motivos para echar de menos a BOBINAS

Desconozco las razones por las que BOBINAS, el programa magazín especializado en cine de Aragón TV, puede que desaparezca de la parrilla de la cadena autonómica. No me sorprende en absoluto, a pesar de sus cinco años en la programación televisiva aragonesa. Sobre todo, viendo la retirada de programas de mayor audiencia en horarios de máxima competitividad. Probablemente, las razones de su retirada serán múltiples y atiendan a criterios de todo tipo. Desde aquí no quiero encaminar una de las últimas entradas del año a la reivindicación, a la crítica o al pataleo gratuito. De hecho, estaba más pendiente estos días de hacer repaso cinematográfico para rescatar las ya clásicas 10 películas del año. Pero la actualidad manda…
Entiendo que una televisión atiende a su economía, a pactos empresariales y por supuesto a su público, es decir, a su audiencia. Entiendo que una televisión pública, además, debe ofrecer unos contenidos culturales mínimos al ciudadano. Y entiendo, que las jotas (nos gusten más o nos gusten menos), forman parte de esos contenidos culturales. Con lo que, culturalmente hablando, la ración ya está más que servida. Además, también entiendo que la audiencia mayoritaria de la cadena autonómica aragonesa es una audiencia principalmente envejecida y puede que mayoritariamente rural. Y a los señores/as mayores que viven en los pueblos las jotas les gustan (y mucho).
Aún así, y sumándome a las pequeñas muestras de apoyo como la que Nacho Estaregui ha dejado en su blog, sí que quiero recoger en cinco sencillos motivos, las razones por las que considero que Bobinas debería continuar en la parrilla de Aragón TV (aunque de poco, o nada sirva).
- Por el indudable apoyo que el programa ha supuesto al sector cinematográfico y audiovisual aragonés en los últimos cinco años.
- Por la cobertura informativa que el programa en cuestión realizaba, estando presente en entregas de premios como Los Goya, pero también en festivales mucho más humildes, haciendo una completa cobertura del panorama cinematográfico de la comunidad autónoma. Además, Bobinas cubría cualquier charla, ponencia o acontecimiento de carácter cinematográfico,independientemente del lugar en qué se produjera a lo largo y ancho de Aragón. Cobertura, por otro lado, muy necesaria dado que en muchos de estos acontecimientos, Bobinas era el único medio de comunicación que cubría el evento en cuestión (ya que Heraldo de Aragón, Periódico de Aragón o los servicios informativos de Aragón Televisión, por cuestiones de agenda o volumen informativo, no siempre han estado presentes en todos los actos de carácter cinematográfico).
- Por su labor de difusión del audiovisual aragonés (y no aragonés). Bobinas se comprometía a proyectar trabajos audiovisuales de aquellos que no tienen otra forma de exhibirlos, acercando al espectador aragonés los productos audiovisuales más relevantes de la Comunidad Autónoma. Además, servía como ventana de exhibición para los trabajos que resultaban premiados en los festivales de cine de Aragón, acercando de este modo, estos trabajos a todos los espectadores de la Comunidad Autónoma.
- Porque la educación audiovisual nunca está de más y Bobinas contribuía a esa educación audiovisual proyectando cortometrajes, documentales y videoclips y dando voz a sus creadores para que explicaran sus trabajos. El programa servía por tanto, para (indirectamente) educar audiovisualmente al espectador.
- Porque una televisión autonómica de carácter público debería confiar en la cantera de su comunidad autónoma (la que además puede que en el futuro nutra de programación su parrilla a través de productoras audiovisuales), y porque decir no a un programa como Bobinas, supone cortar una clara vía de exhibición de los trabajos que se realizan en nuestra comunidad, cerrando una importante ventana al audiovisual aragonés.
Y además, porque los amantes del cine que hay en Aragón, entre los cuales me incluyo, también pagan sus impuestos y tienen derecho a saber qué se cuece cinematográficamente en su comunidad autónoma. Desde aquí todo mi ánimo para el equipo de Bobinas. Ojalá que sólo sea un “hasta luego”.
Para los que nunca hayan visto el programa, adjunto uno de sus últimos reportajes, en el que además, tuve el gusto de responder un par de preguntas.
miércoles, 19 de octubre de 2011
¡Qué lucidez pardiez!
martes, 28 de junio de 2011
Manifiesto a favor de la alfabetización audiovisual
Participantes en el Festival de Cine de Huesca (3-11 de junio), personas que trabajan en el audiovisual en Aragón y profesorado de Primaria y Secundaria, con la coordinación de Aula de Cine y Un Día de Cine, han sucrito en 10 días el presente Manifiesto, una llamada de atención simbólica ante una competencia básica de este siglo XXI que nos parece fundamental. También se han sumado a él integrantes del Grupo Comunicar, del Festival Infantil y Juvenil de Cine de Medellín, de la Asociación de Realizadores Oscenses, etc.
Vivimos en una era donde abunda la información de todo tipo, pero especialmente la de carácter audiovisual.
Habida cuenta de que esta información es cada vez más sencillo obtenerla (¡cada vez más gente la lleva en el bolsillo!), debemos subrayar que este libre acceso no implica un mayor conocimiento consciente de forma automática. Antes bien, se hace necesario filtrar la cantidad en aras de la calidad si queremos saber, comprender, por lo que parece evidente que una competencia básica entre la ciudadanía que se forma en las escuelas e institutos ha de ser la de lecto-escritura audiovisual, el conocimiento de este lenguaje y la recepción crítica de sus contenidos que transmiten valores y contravalores; ¡antes la ética que la técnica!, pero desgraciadamente para vender según que aparatos es más rentable enseñar su uso mecánico que enseñar a pensar sobre los mensajes que nos transmiten.
Anuncios, series, películas, informativos…, son consumidos por las generaciones más jóvenes a través de la televisión, Internet, los videojuegos y el cine sin ninguna preparación académica que les permita ser usuarios conscientes e informados, críticos, libres de elegir de un modo razonado.
Por todo ello, los abajo firmantes procedentes de 11 países queremos hacer pública nuestra opinión a favor de la existencia de una asignatura sobre la cultura audiovisual en las enseñanzas obligatorias para todas aquellas personas que las cursen e, igualmente, apoyamos que esta asignatura con mayores contenidos se imparta en los bachilleratos, cuando menos como optativa.
Firmado por:
Pablo Cantos, José Beltrán, Eva Latorre, profesores, y 97 firmas más.
Marta Escar
Maria Pilar Calvera Simón
Maria Pilar Latorre Ciria
Marta Potoc
Fernando Salamero
Luis Lorente Gracia
Sulma Patricia Rodríguez, Fundación CREA, Medellín
Luis Carlos Florez Contreras, Fundación CREA, Medellín
Patricia Arcarazo Loren
Marta Lacambra Mora
Jesús Ángel Sánchez
Álvaro Checa Romero
Alejandro Lasaosa Nacenta
Mercedes Ortiz Ortiz
María Jesús Pérez Hernández
Elisa León Piedrabuena
María Luisa Prigman Fernández
Cristina de Vega Martín
Luis Belarra
Oscar Martin Garcia
Carlota Frisón Fernández, actriz
Mercedes Fernández-Martrorell
Gonzalo del Campo Antolín
Pablo Pérez Rubio
Eva Vargas Sánchez
Lines Lasheras Teira
Ascensión Sesé Bescós
Pablo Gascón Vallés
Manuel Hernández Martínez
Pilar Mayoral Mozas
Ramón Cabrero Laliena
Natividad Murillo
Teresa Cuello
José María Pemán
Jornadas de Cine de La Almunia
Marta Puyal
Clara Zamora López
Paquita Martínez
Juan Villalba Sebastián
Olga Muñoz
Gonzalo Montón
José Ramón González Pastor
José Antonio Aguilar
SCIFE
Teresa Arnal
Luisa Monerri
Valentín Fiestas Bajén
José Antonio Amarilla Jaraiz
Mercedes Caballud Albiac
Javier G. Ledesma y Vera
Silvia Martínez López
Teresa Domingo
Rebeca Rodríguez
Joaquín Fernández Cacho
Gaizka Urresti, productor
Paz Rosado Garcia
Pilar Pérez Hernández
Enrique Martínez-Salanova Sánchez. Grupo Comunicar
Concepción Fernández Soto, Grupo Comunicar
MªCarmen Castro Rodríguez, Comunicar
Pilar Benítez
Francisco Beltrán
Francisco M. Bailo Lampérez
Pedro Moreno Pérez
Luis Antonio Alarcón Sierra
Pilar Meléndez Monterde
Ana Calvo
Arantxa Sanjuan
Asociacion de Realizadores Oscenses,
Jesús Bosque
Pilar Barrio
Fernando Guaza
Irene Bailo
CP San Gregorio
Luis Cavero
Alejandro Lasaosa
Cesar Bona
Begoña Lacasa
César Bernal
Ana Carmen Gonzalvo
Natividad Almarcegui
Marisa Aguerri Martínez
Roberto Sánchez
Angel Gonzalvo
Alberto Olivar
Cortometrajistas:
Emiliano Cunha
María José Sanmartín
Ignacio Lasierra
Selina Rodríguez
María José San Martín
Mikel Zataraín
Pablo Millán
Ana Lombao
Renato Gaiarsa
Ramón Lez
Pablo Menéndez
Josep Prim
Pepe Quintanilla
Gerard Uzcategui
Maxi Campo
21 de junio de 2011
jueves, 26 de mayo de 2011
Ayudas a la producción audiovisual de la DGA 2011
lunes, 15 de noviembre de 2010
ENCRUCIJADAS EN LA PRODUCCIÓN DE CORTOMETRAJES EN ARAGON
Pueden leer la nueva convocatoria de ayudas a la producción audiovisual aquí, en la que la ayuda destinada a la producción audiovisual aragonesa (cortometrajes y documentales) pasa a ser de 100000 € a 40000 €. Un recorte del 60 %, que sumado al recorte que ya se le aplicó hace dos convocatorias de 20000 €, supone un recorte total del 67%. Es decir, en tres años se han pasado de los 120000 € destinados, a una cantidad total de 40000 €, lo cual hace pensar que algo más que la crisis afecta a este recorte presupuestario.
Poco o nada se hará al respecto porque aquí somos así. Nos pegan una hostia en una mejilla, y normalmente ponemos la otra rogando que por favor la segunda no sea tan fuerte. Aquí no somos de protestar. No al menos en lo que a beneficio común se refiere. Así nos ha ido. Así nos va. Y así probablemente nos vaya en el futuro. Aquí somos de criticarlo todo (lo malo y también lo bueno), y normalmente, de hacerlo siempre en pequeños círculos sin dar ni un solo paso adelante. Aquí no nos posicionamos. Vaya a ser que alguien nos fiche y no nos tenga en cuenta para el futuro. Aquí todo nos da igual. O aparentamos que nos da. Pero en el fondo nos fastidia. Al menos, nos fastidia a los que año tras año seguimos en la brecha intentando levantar proyectos.
Y saben qué pienso…que en el fondo, no se nos está nada mal. Por creer que sentados en nuestro sofá las cosas mejorarán, y sobre todo, por pensar que los cortometrajes y los documentales le interesan a alguien más a parte de a quién los realiza, los proyecta, y los consume (un sector muy minoritario en todo caso). Pero por encima de todo, por seguir pensando que ya estaba todo hecho, con lo que a algunos les costó en su momento pelear estas subvenciones.
Este gran recorte evidencia que estamos en crisis (eso ya lo sabíamos todos), pero también que a “los del audiovisual” se les puede tratar de cualquier manera, porque al fin y al cabo ni siquiera están asociados (cosa que "los del teatro" ya hace tiempo que han sabido resolver). Sólo hay que ver los presupuestos dedicados en Aragón a las artes escénicas (150.000), a la producción musical (120.000), al sector editorial (73.100 €) o a las actividades de asociaciones culturales, mayores incluso a las de producción audiovisual con 50.000 €.do. Y eso que a ellos también les han recorta Y ahí estamos los realizadores…a la cola de la cultura aragonesa. Y nosotros debatiendo en cómo se podrían mejorar las comisiones, en cómo se podría dar mayor transparencia al proceso, o en cómo se podrían invertir mejor los ya inexistentes 100.000 € entre distribución y producción. Ilusos de nosotros. Y ahora además, de ilusos, ilusos con el culo bien escaldado Mientras sacan las bases de esta nueva convocatoria, espero cobrar a tiempo la parte del pastel que me corresponde del año anterior, una vez presentado en regla todo lo solicitado. No vaya a ser que lo recorten del todo, y además de escaldado, me quede con el culo al aire. Que en Zaragoza el cierzo pega muy fuerte. Hoy, parece que más fuerte que de costumbre.
sábado, 17 de julio de 2010
ENCRUCIJADAS EN LA FINANCIACIÓN DE CORTOMETRAJES EN ARAGÓN.
SUBVENCIONES II. Comisiones y criterios; desarrollo y consolidación.
Igual que cualquiera que quiera rodar un cortometraje sabe que depende en parte de la financiación que le otorguen en diferentes subvenciones, cualquiera que alguna vez haya integrado una comisión sabe que es uno de los trabajos más desagradecidos, exigentes y difíciles en el panorama audiovisual. Las comisiones, entiéndase también como jurados, invierten muchas horas de su tiempo para valorar proyectos, cortometrajes, guiones, etc. Es un trabajo desagradecido, porque cuando tu labor consiste en valorar proyectos de terceros, (siempre cargados de ilusiones y buenas intenciones), la valoración final rara vez deja contento al que promueve el proyecto. Es exigente porque para valorar, por mucha objetividad que se intente aplicar sobre lo que se valora, se necesitan unos criterios y unos baremos concretos y muy definidos sobre los que poder evaluar y con los que poder aplicar una apreciación fiable y certera. Y es difícil, porque por mucha preparación que se tenga, no siempre se puede disponer de las herramientas correctas para poder valorar. A veces ni siquiera se le puede dedicar el tiempo que sería adecuado a lo que se está valorando. En resumen, valorar un proyecto es una ardua tarea que requiere en definitiva responsabilidad por parte de quien valora, y eso conlleva hacer acto de conciencia de si uno realmente cree que ha sido lo más justo y objetivo posible con su valoración. Insisto que aún así, habrá siempre voces discordantes con la valoración determinada.
Pues bien, sabiendo la dificultad que reside en integrar una comisión de valoración, y lo complicado que resulta ser parte objetiva en una de ellas, lo primero que se debería facilitar a las comisiones que valoran la calidad, viabilidad y difusión de un proyecto de cortometraje en una subvención pública sería unas escalas determinadas de lo que deben valorar y de qué forma. La escala parte normalmente de los criterios que se solicitan al realizador en cuestión que debe presentar de forma obligatoria una serie de puntos concretos recogidos en un dossier en el que se debe explicar con todo detalle de qué trata el proyecto, cómo se va a llevar a cabo y qué se pretende con él. Acudiendo a los puntos concretos que se recogen en la publicación de las bases de la subvención de la DGA a la producción audiovisual, para que te concedan subvención se deben presentar los siguientes documentos (acompañados de la debida documentación legal) que expliquen el qué y el cómo:
- Sinopsis argumental
- Guión literario
- Desglose de producción por partidas
- Memoria Técnica, explicativa del proyecto, incluyendo colaboradores y relacionando el equipo de producción.
- Plan de difusión del audiovisual a subvencionar.
- Curriculum Vitae
- Plan de financiación
- Declaración de otras ayudas concedidas o solicitadas para el mismo proyecto, indicando, en su caso, la cuantía.
- Dossier de prensa y crítica de sus producciones, en caso de tenerlo.
Un verdadero recital de documentos que normalmente conlleva al realizador un buen número de días en su preparación.
En base a estos documentos, que a priori aproximan la calidad final y difusión de la producción audiovisual (sin olvidar que eso es en cierto modo algo imponderable hasta que no se termina una producción) la comisión realiza su valoración. Para la misma, los miembros de la comisión se rigen en torno a los siguientes criterios:
- La calidad, valor artístico y originalidad del proyecto
- El presupuesto y su adecuación al desglose de producción
- La aportación al Patrimonio Cultural audiovisual de Aragón
- El plan de explotación y su viabilidad
- La cualificación de los equipos técnicos, artísticos y de producción
- El curriculum profesional del realizador
- La contribución al fomento del empleo en el sector, valorándose positivamente que la producción se realice con profesionales o equipos técnicos y artísticos aragoneses.
- El Jefe de Servicio de Fomento de las Artes y la Cultura de la Dirección General de Cultura, que actuará como Presidente.
- Dos Técnicos especializados en el mundo audiovisual
- Un crítico del ámbito de la producción audiovisual
- Un representante del mundo de la exhibición audiovisual.
En principio todo parece bastante claro, pero tal y como se plantea al inicio de este texto, para facilitar el trabajo en la valoración de la comisión se debería especificar en las bases, la puntuación que se va a otorgar a cada uno de los puntos, y también la escala sobre la que se va a valorar. Algo que ayudaría a que hubiera mayor claridad, y también un rigor más certero sobre lo que se está valorando. Algo que hace años se aplica en otro tipo de subvenciones tanto autonómicas como estatales, y que resulta tan sencillo como marcar en una puntuación numérica el rango sobre el que se valora cada criterio para otorgar (o no) subvención.
Pongamos un ejemplo práctico: calidad, valor artístico y originalidad del proyecto. De 1 a 15 puntos. Otro: currículum profesional de realizador. De 1 a 10 puntos. Y así con cada uno de los puntos. Ayudaría también a que puntos como “La contribución al fomento del empleo en el sector (…)” fueran más específicos. De esta forma, si Pepito Pérez ha obtenido valorando cada uno de sus puntos por separado 65 puntos, y Manuelita Gómez sólo ha obtenido 34, la subvención se le otorgará a Pepito Pérez y no a Manuelita Gómez. Y cuando la resolución se haga pública, tanto Pepito como Manuelita conocerán la puntuación que han recibido sus proyectos y sabrán por qué se les ha otorgado o no subvención. En caso de creer que su proyecto merecía más la pena, siempre podrán solicitar un informe en el que se desglose la puntuación recogida por los miembros de la comisión. Esta puntuación reduciría los posibles momentos de subjetividad en los que (y sin pensar mal por favor) de forma inevitable se puede llegar a caer a veces en este tipo de valoraciones.
En segundo lugar, y en relación a los miembros de la comisión con los puntos a valorar es importante destacar que existen puntos que son verdaderamente complicados de valorar, incluso para las personas que se dedican profesionalmente a esto. Estos puntos son los que competen al ámbito de la producción: plan de explotación y viabilidad, y adecuación del presupuesto al plan de producción. Ambos puntos requieren predicciones y estudios pormenorizados de lo que cuesta cada partida presupuestaria, y aún así siempre está sujeto a imponderables que puedan surgir a lo largo de la producción. Ambos puntos requieren conocer desde lo que cuesta el alquiler de una cámara Red One o una cabeza caliente por poner un ejemplo, hasta las tarifas de lo que cobra un eléctrico medio, lo que cuesta al día alquilar una sala de mezclas de sonido o cuánto por minuto cuesta kiinescopar un cortometraje de más de diez minutos.
No obstante, sí se puede llegar a conocer con certeza cuál es la cantidad mínima con la que se puede rodar (o no) un proyecto, y de ahí también entra dentro de la responsabilidad del realizador solicitar una ayuda acorde al presupuesto general que tenga su producción audiovisual. Sin embargo, ¿entre los miembros de la comisión, que en ningún caso están integrados por ningún profesional de la producción audiovisual, quién conoce los precios actuales de mercado como para valorar con rigor estos dos puntos? ¿De qué forma saben si el presupuesto presentado por el realizador en cuestión está ajustado a los precios de mercado, o por el contrario supone una barbaridad o una ridiculez frente a esos precios? Por tanto, no estaría de más incluir dentro de esta comisión al menos a uno o dos miembros del entorno profesional, que para no levantar suspicacias de los más mal pensados, podrían ser externos a la Comunidad Autónoma en cuestión. En caso contrario bastaría con incluir a dos personas que se acrediten suficiente trayectoria en el mundo de la producción audiovisual como para poder valorar puntos tan complicados. Al menos resultaría más concreto que un “Técnico especializado en el mundo audiovisual” que resulta tan etéreo como estrambótico.
Otro tipo de puntos como currículum profesional nos llevarían a la pregunta de si habría que distinguir dentro de esta subvención entre personas que realizan su primer proyecto audiovisual o personas que ya tienen cierta trayectoria audiovisual. No olvidemos que estas subvenciones deben suponer siempre y en todo caso, una oportunidad para todo aquel que quiera emprender un primer proyecto audiovisual y no tenga cómo. Pero no se debería incluir en una misma partida económica al que realiza su primer proyecto audiovisual, y al que pretende profesionalizar su trayectoria audiovisual. Tan fácil como partir parte de la subvención y distribuirla de forma diferente. Dos partidas, una con cantidades menores para primeros proyectos audiovisuales (normalmente más baratos y asequibles), y una segunda con cantidades mayores (por lo que serían menos subvenciones) para proyectos más profesionales que requieren mayor inversión económica. Es decir, subvenciones acordes al proyecto que se presenta, y no en función de quién lo presenta. De forma que tanto nuevos realizadores como realizadores con una trayectoria más prolongada en el tiempo puedan desarrollar sus producciones audiovisuales en condiciones.
De nuevo encontramos encrucijadas donde mejorar un sistema que promueva el audiovisual en Aragón apoyando a sectores diferentes dentro del mismo panorama. Se entiende, que hay parte de todo esto que no depende exclusivamente de las comisiones, obligadas en muchos casos a otorgar subvenciones de forma eficiente y “contentando a todos”. Pero no olvidemos, que no debería ser éste el objetivo de unas subvenciones a la producción audiovisual, sino tal y como se indica en las bases al inicio del documento se considera necesaria esta subvención por la finalidad de impulsar el desarrollo y la consolidación de la producción audiovisual en todo el territorio de la Comunidad Autonómica de Aragón.
DESARROLLO y CONSOLIDACIÓN.
Ambos pilares son necesarios. Desarrollar y consolidar. Emprender y afianzar. Promover y apoyar a los nuevos realizadores, y fortalecer las carreras profesionales de los que ya dedican a este medio en sus diferentes vertientes. Y eso, conlleva también cierta distinción a la hora de otorgar subvenciones, porque los objetivos estos dos pilares siempre serán diferentes y contradictorios, y frente a unas bases poco específicas, o demasiado generales para objetivos tan diferentes, y frente a unas comisiones sin apenas baremos a los que acogerse, es complicado que mejores la situación del audiovisual en Aragón.
Y conste, por si no quedó claro en la anterior entrada, que este año he tenido la suerte de recibir subvención de la DGA, y voy a tener la suerte de poder aprovecharla para llevar a cabo un proyecto y cubrir una parte de la partida presupuestaria del mismo. Pero eso no significa que considere que la situación es la idónea. Como siempre, todo es mejorable. Aquí quedan recogidas algunas posibles soluciones que quizá no contenten a todos, pero que creo que otorgarían mayor claridad y también mayor eficacia dentro del fomento que desde el Gobierno de Aragón se realiza desde hace años en el panorama audiovisual aragonés.
Nota: Disculpen el fragmento en negrita, salta de manera automática así.
miércoles, 14 de julio de 2010
ENCRUCIJADAS EN LA FINANCIACIÓN DE CORTOMETRAJES EN ARAGÓN.
Observemos los datos de la siguiente resolución, y extraigamos a partir de los mismos algunas conclusiones en cuanto al reparto se refiere. Estos datos pertenecen a la primera fase de la subvención, que tiene una segunda fase que se resuelve en el próximo mes de septiembre.
En primer lugar, veamos la partida presupuestaria que dedica el Ministerio de Cultura en esta primera fase: 374.717 €.
En segundo lugar, veamos los presupuestos de los cortometrajes que reciben ayuda (ya que se hacen públicos en caso de que te concedan la ayuda), tomando como muestra representativa el presupuesto más pequeño y más grande de los cortometrajes con ayuda: el más pequeño parte de un presupuesto de 31.661 €, y el mayor de 95.290 €. Esto significa que como muestra representativa del año 2010, un cortometraje profesional oscila en presupuestos de entre 32000 € y 96000 €, dependiendo del tipo de cortometraje y de la producción del mismo. Vaya por adelantado que por supuesto se puede realizar un cortometraje con 10.000 €, con 4000 €, o con 300 €, pero que aquí estamos hablando de un cortometraje profesional.
Observemos también el número de cortometrajes que han recibido ayuda: 19. Veamos también el total de cortometrajes (no excluidos por incumplir las bases) que se han presentado a esta subvención: 197. De estos 197, se concede ayuda a un total de 19, lo que significa que se ayuda a un 9,64 % de los cortometrajes presentados. Es decir, se concede ayuda a uno de cada diez cortometrajes presentados.
Observemos ahora cómo se ha realizado el reparto de los 374.717 € destinados a esta ayuda. Las ayudas oscilan entre los 8.000 € la mínima, para el presupuesto más pequeño de 31.661 €, y los 30.500 € de máxima concedidos al presupuesto mayor de 95.290 €. En cualquier caso, las ayudas concedidas nunca pueden superar el 50% del presupuesto total (lo que obliga a la productora a financiar el restante 50%). Pero resulta representativo que dentro de este reparto, se financia con esta ayuda una media del 30% total del presupuesto global del cortometraje presentado.
Con la claridad que siempre representan las cifras que obligatoriamente deberían aparecer en una convocatoria oficial, echemos un vistazo ahora a cómo se resuelven las ayudas a la producción audiovisual en Aragón que subvenciona el Departamento de Educación, Cultura y Deporte de la DGA y que concede a personas físicas, más conocidas como las subvenciones de la DGA. Pueden consultar la resolución del año 2010 aquí.
Veamos, tal y como hicimos con el Ministerio de Cultura, la partida presupuestaria que se destina en Aragón: 100.000 €. Pese al (lógico) recorte presupuestario de 21.000 € frente al año 2009, podemos extraer la conclusión de que la cantidad no está mal. Tres veces menos que lo que se destina en unas ayudas convocadas para toda España. Es decir, si encontramos problemas en la financiació de cortometrajes en Aragón sería muy simplista y poco riguroso achacarlo directamente a la falta de presupuesto. Siempre podría ser más, pero este es con el que contamos. Veamos como se reparte:
Observemos, tal y como hemos hecho con las ayudas del Ministerio, los presupuestos de los cortometrajes a los que se han concedido ayuda. Vaya…ustedes también se habrán dado cuenta: ¡no aparecen! Es decir, no se hacen públicos, y por lo tanto, no podemos conocer qué porcentaje representa la ayuda concedida a la persona física que la solicita, en relación a su presupuesto general de cortometraje. No se preocupen, extraoficialmente y sin dar nombres yo se lo cuento: en algunos casos esa ayuda representa el 70% del presupuesto general, en otros no llega al 10%. En las ayudas del Ministerio observábamos que daba igual el presupuesto general del cortometraje, se mantenía cierta coherencia en el reparto que oscilaba en torno al 30% del presupuesto general, sin entrar a valorar si el presupuesto era de casi 100.000 € o de 30.000 €. Sobra comentar que el presupuesto general para realizar un cortometraje profesional en Aragón es exactamente igual que en cualquier parte de España. Recuerden... entre 30.000 € y 100.000 €.
En segundo lugar, observemos el número de cortometrajes a los que se han concedido ayuda en Aragón. Asciende a 24. Veamos también el total de cortometrajes (no excluidos por incumplir las bases) que se han presentado a esta subvención: 69. Por tanto, de 69 cortometrajes presentados se ha concedido ayuda a un total de 24, lo que significa que se ayuda a un 35% de los cortometrajistas presentados. Es decir, a casi cuatro cortometrajistas de cada 10. Algunos pensarán que somos más generosos porque ayudamos a muchos más cortometrajistas que el Ministerio de Cultura. Erróneo. Fomentamos la falta de profesionalidad en el formato cortometraje y le quitamos la posibilidad a cualquier realizador que desee prosperar en este medio de realizar un cortometarje con un mínimo de calidad como para no avergonzarse cuando se vea públicamente.
Les acerco otra realidad diferente. Las subvenciones quedan repartidas entre cortometrajes con presupuestos generales que oscilan entre los 5000 € y los 50.000 €, lo que conlleva una gran descompensación. ¿Recuerdan cuánto costaba rodar un cortometraje profesional? Sí, entre 31.000 € y 95000 €. Es decir, se financian tanto cortometrajes profesionales, como cortometrajes amateur dentro de las mismas ayudas. Primera gran encrucijada.
Observemos ahora cómo se ha realizado el reparto de los 100.000 € destinados al audiovisual en Aragón. Las ayudas oscilan entre 9.000 € de ayuda máxima concedida, y los 3.000 € de la ayuda mínima. No sabemos qué porcentaje representan, porque ya ha quedado claro que no hay transparencia de cara a los realizadores en los presupuestos generales de lo que cuesta cada cortometraje. Pero sí podemos observar que en este reparto se han concedido 15 ayudas que no superan los 4.000 euros, y que con un presupuesto medio de un cortometraje profesional en el año 2010 no representarían ni el 10% de su presupuesto final. Es decir, uno de cada 10 euros a conseguir por el realizador. O lo que es lo mismo, si esos 15 cortometrajes financiados se han planteado como producciones serias que paguen los correspondientes seguros, que den de alta a sus equipos en la seguridad social, y que rueden con un mínimo de calidad técnica y artística, estamos hablando que hay 15 cortometrajistas a los que de poco o nada les serviría esa subvención. Y alguno de ellos es probable que se vea incluso obligado a rechazar la subvención consceiente de que no conseguirá un presupuesto viable con el que rodar el cortometarje. Por tanto no pensemos que le hemos hecho un favor a un buen puñado de realizadores, sino que por la falta de profesionalidad en la concesión de las ayudas obligamos a que muchos abandonen proyectos más que interesantes.
Después de este breve análisis deberíamos hacernos algunas preguntas sobre qué se pretende financiar en Aragón, y de qué manera. Y deberíamos pensar que tenemos motivos más que suficientes como para sonrojarnos sobre cómo se reparten las ayudas al audiovisual en Aragón.
¿Queremos en Aragón un gran número de cortometrajes o un número de cortometrajes con un mínimo de calidad como para que sean representativos de lo que supone el cine aragonés actual?
¿Por qué no hay transparencia en qué representa para cada cortometrajista la cantidad que se le ha otorgado? Quizá porque resultaría ridículo ver cómo se le otorgan mismas cantidades de subvención a cortometrajes que cuestan menos de 10.000 € y a cortometrajes que superan los 50.000 € de presupuesto general. Lo cual indica una falta de coherencia y criterio respecto a los proyectos que se presetan a las ayudas.
¿Por qué algunos se siguen empeñando (y engañando) en que se puede rodar un cortometraje profesional con menos de 10.000 €, cuando realmente resulta imposible (salvo excepciones muy contadas)? ¿Por qué creen que de los 19 cortometrajes que han recibido ayuda del Ministerio, probablemente la gran mayoría se vean en los más de 300 festivales de cortometrajes que existen en España y un buen número reciba numerosos premios que avalen la calidad del produto final? ¿Por sus grandes historias? No. O no sólo por eso. También porque se ruedan con presupuestos reales, que permiten kinescopar el resultado final a una copia de 35 mm, y por tanto exhibir el cortometraje en circuitos más amplios que si se distribuye en video. También porquey porque las ayudas que reciben AYUDAN realmente a levantar el proyecto, y no se quedan en un dinero simbólico que apenas paga el alquiler de una cámara en condiciones para rodar.
¿Cuántos de los cortometrajes que se subvencionan al año en Aragón se finalizan? ¿Cuántos se llegan a rodar realmente? Y lo más intrigante…¿cuántos terminan en copia de 35 mm? ¿Cuántos tienen proyección más allá del (bien cuidado y prolífico) círculo de Festivales de Cine que se extiende por Aragón?
¿Buscamos cine de calidad, o cine en cantidad? Esa sería la gran pregunta de fondo. El gran problema al que nos enfrentamos muchos de los realizadores aragoneses. Fomentemos pues el cine en cantidad, y la baja calidad de éste. Pero luego no le pidamos peras al olmo. No costaría tanto ser un poco más serios, más resoponsables y también más observadores, para ver que hay algo en la financiación del audiovisual en Aragón que va a la contra de cómo se hace en el resto de España. Y eso a la larga, termina perjudicando al supuesto "cine aragonés".
sábado, 8 de mayo de 2010
15 años de Jornadas de Cine en La Almunia.

jueves, 21 de enero de 2010
La importancia del cine-fórum.
Sin embargo, creo que es tan importante ver películas (aplíquese también a series por favor), como comentarlas. Ayer me tocó moderar el cine-forum que se estableció en el Cerbuna, sobre la película El hijo de Rainbow – muy recomendable por cierto-. Tras finalizar el cine-fórum, algunos de los asistentes se acercaron a comentarme que tras hablar de la película con el resto de la sala acabaron apreciando mucho más el film. Todos los que se quedaron al acabar la proyección creo que aprovecharon y disfrutaron mucho más la película que los que salieron disparados antes incluso de que empezara la música de los créditos del final. Además de perderse el gag final que hay al finalizar los créditos de la misma, donde nos explican el motivo del título de la película.
Para entender algunas películas, para sacarles el máximo partido, para comprender de qué habla una película es necesario el diálogo constante. Se está perdiendo la costumbre del cine-fórum. Nos hemos acostumbrado a salir del cine antes incluso que terminen los créditos de la película. Algunos incluso lo hacen antes de que termine el último fundido a negro. ¡Pero qué importante resulta hablar de la película tras haberla visto! ¡Qué sentido tiene ver y ver cine, leer y leer si eso no nos sirve para relacionarnos con las personas que nos rodean, para entender qué inquietudes ha despertado la película en los ojos del espectador que tenemos sentado a nuestro lado!
No olvidemos que los directores franceses de la nouvelle vague estuvieron años hablando, debatiendo y reflexionando a través de sus críticas sobre las películas que veían antes de enfrentarse a sus primeros films. No olvidemos que los directores que cambiaron la industria cinematográfica norteamericana en los años setenta, se reunían en su época universitaria en las casas de sus colegas para largas sesiones de cine, en las que hablaban sobre si tal o cual película de Ford, Hitchcock o Huston era una obra maestra o una ponzoña infumable. No nos olvidemos que algunos de los directores más reputados y encumbrados del nuestro cine actual como Tarantino y Robert Rodríguez, no beben sólo de sus visionados, sino de sus constantes sesiones de cine conjuntas para despotricar sobre los trabajos de sus compañeros – ver extras de cualquier película de Tarantino-. Incluso directores como Erice y Kierostami han dialogado a través de sus obras en las cartas que ambos compartieron de forma audiovisual.
Se está perdiendo la tradición del cine-fórum. Cada vez son menos las proyecciones que luego van acompañadas de cine-forum en el que el espectador pueda expresar y compartir sus opiniones con el resto de la sala. En Zaragoza, algunos grupos como la Tertulia Perdiguer siguen manteniendo esta manera de ver y compartir cine. Se reúnen una vez al mes para hablar sobre las películas que los miembros de la tertulia han visionado. Nosotros en la Facultad de Comunicación lo hacemos desde un humilde cineclub (el cineclub overlook) en el que cada semana proyectamos dos películas con previa presentación y posterior cine-fórum. Esta semana hemos visto dos de Eric Rohmer. “Mi noche con Maud” y “La rodilla de Claire”. Y les aseguro que el visionado, siempre es diferente, cuando luego compartes tus opiniones con los demás. Lo interesante de los cine-forums es ver cómo la misma película puede recibirse en los espectadores de manera muy diferente. Cómo de una película se puede acabar hablando de otras que poco o nada tenían que ver con la proyectada. Cómo, a través del diálogo, uno se fija en aspectos que no había apreciado, en temáticas que le han pasado inadvertidas, en detalles insignificantes, que sin embargo han resultado decisivos para los demás...
Contrastar tus ideas te obliga a pensar sobre lo que has visto. Y pensar sobre lo que uno visiona, es el mejor mecanismo de aprendizaje en una educación audiovisual. De nada sirve ver, si después uno no reflexiona sobre lo que ha visto. Qué pena que se estén perdiendo los cine-forums. Qué pena, que cada vez se hable más sobre el cine que se está haciendo, y menos sobre el contenido de lo que uno ha visto...
domingo, 8 de noviembre de 2009
¿Menos es más?

viernes, 16 de octubre de 2009
¿Más dinero, menos ayudas?
Sin embargo el titutar del reportaje me parece ciertamente engañoso. Porque 25 ayudas de 24.000 euros suman 600.000 €. Y las nuevas ayudas también suman 600.000 €. Y yo me pregunto ¿más dinero? Más bien, nueva distribución del mismo, y una pequeña reducción a las posibilidades de los nuevos guionistas/realizadores.
Lo paradójico aquí, es que los que no tienen experiencia profesional pasan de optar de 25 ayudas posibles, a tan sólo 10. Y en caso de que se la concedan, la dotación económica se ve reducida en 4.000 €. Entonces ¿esto favorece tan sólo a unos pocos, y por contra corta la llegada de nuevos guionistas a un mercado más que saturado, donde la teta es pequeña, y las bocas a "mamar" (aprovechando la semana Maradona) son muchas? ¿O sin embargo mejora la producción cinematográfica de nuestro país, donde tal y como asegura Gerardo Herrero "tendrán cabida películas grandes, medianas y pequeñas"?
Lo que parece más lógico, es que una vez concedida esta ayuda, las posibilidades de ese guión de convertirse en una película son mayores. Al menos las posibilidades de recibir mejor puntuación para las ayudas a la producción de largometrajes del Ministerio de Cultura.
Más dinero. Quizá. ¿Pero a qué precio?
lunes, 13 de abril de 2009
Razón: cambio teclado por cartera ministerial.
