
lunes, 30 de junio de 2008
Un fútbol asombroso triunfa en Viena.

viernes, 27 de junio de 2008
Hoy no es un viernes cualquiera...

domingo, 22 de junio de 2008
Salomón en el Festival Internacional de cine de Calasparra.
lunes, 16 de junio de 2008
Imperfecto imitador

No cabe duda que George Clooney siente cierto interés por las películas con un toque histórico. Al igual que en Confesiones de una mente peligrosa y Buenas noches, buena suerte, en Ella es el partido está cuidado al máximo cualquier elemento de su puesta en escena. La película destaca por sus trajes de época, su logrado ambiente de posguerra, una fotografía cálida claramente envejecida, unos créditos tanto de inicio, como al final basados en fotografías de época y un jazz que quizá sea la parte más interesante y acertada del film. Por no hablar del detalle de la Universal, que utiliza su primer logotipo, aquel que usara en los años 30 para sus films de terror. En definitiva, destaca en todo lo que lo que debería pasar desapercibido cuando la historia que se cuenta es relevante. Pero toda esta puesta en escena, que recuerda demasiado a la estética de O`brother, dónde (¡vaya coincidencia!) Clooney trabajó como actor, tan sólo sirve de envoltorio para un relato que extraña enormemente el subtexto en sus diálogos, que añora mayor riqueza narrativa tras la cámara y que abusa sin disimulo de las secuencias de montaje, para suplir sus diversas carencias temporales. Es el problema que tienen las imitaciones (véase también El buen alemán), que una vez asumido el riesgo de hacerse pasar por algo que no se es, hay que saber engañar a quién ve la imitación. En caso contrario, el espectador descubrirá al fantástico actor que se esconde tras la imitación, y se fijará más en las múltiples costuras del títere sobre el escenario, que en la representación que lleva a cabo el imperfecto imitador.
viernes, 13 de junio de 2008
Llegará, llegará...llegó.

jueves, 5 de junio de 2008
SEMI - INQUIETANTE.

La cuarta película de Frank Darabont, tiene como sus antecesoras (Cadena perpetua, The Majestic y La milla verde) un tema común, que comienza a ser recurrente en su filmografía: un grupo de personas encerradas en un mismo espacio deben enfrentarse a sus pulsiones más profundas. En esta ocasión, una niebla, repleta de cantidad de bestias (casi todas de una pésima animación digital), obliga a los habitantes de un pequeño pueblo americano a entenderse para sobrevivir. Éste es el punto de partida, a partir del cual Darabont, mostrará los diversos roles, pecando de un exceso de clichés, que conforman la sociedad de clase media americana: una fanática religiosa, un tipo cualquiera llamado a ser el héroe, un padre altamente protector de su familia, un abogado descaradamente escéptico, etc. Con esta serie de personajes, Darabont logra inquietar en la primera parte del film, arrinconando en el pequeño supermercado a sus personajes ante el elemento amenazante: la niebla. Crea una ambiente tenso, tan difícil de mantener durante las dos horas de la película, que pasado el primer acto se va diluyendo poco a poco en escenas totalmente innecesarias, en las que los personajes se ven obligados a salir del espacio donde han sido encerrados y a enfrentarse directamente a los seres que pueblan la niebla. Y sin embargo, no aprovecha tan buena oportunidad para profundizar en unos perfiles cuyas motivaciones no quedan demasiado claras, y dónde la mano del guionista reluce sin disimulo en más de una ocasión (¿un campeón de tiro estatal de repente?, ¿un agujero en el cristal y toda una noche sin que suceda nada? en una película que pese a todo se sustenta por un ritmo narrativo bien medido, y que remonta en un final crudo y sorprendente como pocos en este género. Demasiado tarde, por desgracia para enganchar a los espectadores, que al salir de la sala del cine, se encuentran más pendientes de rumiar con cierto escepticismo, si el siguiente proyecto de Darabont, Farhenteit 451, estará a la altura de la mal envejecida obra de Truffaut.