viernes, 7 de diciembre de 2007

El iglú, posiblemente el mejor corto del año.

Hace días que me pica el gusanillo de escribir sobre un cortometraje que me tiene abrumado, considerando que se trata de una ópera prima: El iglú de Carlos Val. Lo hago poque justamente ahora arranca el XII Festival de Jóvenes Realizadores de Zaragoza . Y lo hago, porque este año hay un corto, que al menos a mi parecer tiene una factura impecable. Es cierto que otros cortometrajes aragoneses de este año me han dejado paralizado en cuanto a la calidad de lo que se está realizando en Aragón...Pero sencillamente con el segundo visionado que pude tener de El iglú en el Centro Cultural CAI me sucedió lo que con otros cortos no me había pasado anteriormente. Y es que le encontré todavía más sabor que en un primer visionado.

Digamos que El iglú es ese cortometraje que a uno le hubiera gustado realizar. O al menos ese cortometraje con el que uno tiene la sensación que se está haciendo buen cine en Aragón. Su historia a diferencia del resto, o al menos a diferencia a lo que nos tiene habituados el cortometraje en nuestra comunidad no mira hacia su propio ombligo, sino que desde un punto de vista local cuenta una historia que trasciende a lo universal. Curiosamente los cortometrajes que están ganando premios en la mayoría de los festivales de nuestro país, son historias que trascienden a lo universal, o al menos que tocan temas universales. En este caso, su estructura narrativa se basa en la sencillez del boy mitch girl. Tema universal que funciona desde la etapa dorada del cine estadounidense. Algo tan sencillo y complicado a la vez que ha dejado innumerables buenas películas a lo largo de la historia del cine y que sigue y seguirá siendo caldo de cultivo para multitud de historias. En el caso de El iglú, un chico con problemas para hablar (casi mudo) que ha decidido viajar sólo para olvidar la muerte de un amigo y una joven lugareña que vive encerrada y enclaustrada en un lugar del que desea salir. Este encuentro fortuito propiciará que ambos encuentren regocijo en la otra persona. Contado así podría ser cualquiera de los cortos que estamos acostumbrados a ver. Contado tal y como lo ha contado Carlos, la historia adquiere un simbolismo, un peso dramático, un costumbrismo y sobre todo una realización bien hilvanada que facilmente y al ojo de cualquier espectador atento podría encontrar en varias ocasiones referencias (que no plagios) al mejor cine de Erice o al de los autores neorrealistas de mitad de siglo. Y digo referencias, porque creo y soy de la opinión que en los cortometrajes tiene y debe haber referencias de las que se beba. Debe haber un tono impreso, tal y como consigue imprimir Carlos a este corto. Debe haber por tanto una historia contada con un sello personal. Y sello sin duda este corto lo tiene. Amparado en este sello no sorprende por tanto encontrar apenas escasos diálogos a lo largo de los condensados minutos que el formato permite, o la ausencia total de música en los créditos finales. No sorprende por tanto, y permanece en la retina del espectador, la escena inicial en la que Carmen Barrantes ahoga con vino a una lombriz, o el momento en el que se descubre la flor rota tras haber logrado consumar ese amor repentino con el joven mudo. Esos breves momentos cargados de simbolismo (no sé hasta que punto sexual) que me parecen de una sutileza magnífica.


Si a esto le añadimos una Carmen Barrantes que bien pudiera recordar a la Jean Serberg de Al final de la escapada caminando junto a Jean Paul Belmondo por las calles de París, un paraje monegrino que enmarca y apoya perfectamente la acción transcurrida y que casi parece un protagonista más de ella y una fotografía - dirección artística cuidadas hasta el más mínimo detalle (atención al plano de Carmen Barrantes de espaldas observando el suelo al final del cortometraje) encontramos en El iglú uno de esos cortometrajes atípicos, originales y sin grandes pretensiones que no es poco en los tiempos que corren y que para servidor no pasa en absoluto desapercibido. Permanecerá pues en mi retina y en la de muchos otros durante un largo tiempo este cortometraje al que le deseo suerte en su paso por el Festival de Jóvenes Realizadores de Zaragoza. Al fin y al cabo los premios son importantes o no en la medida que pueden mantener a flote a un realizador, dándole a conocer a un mayor número de espectadores (sobre todo productores y profesionales del medio). Más allá de ahí, lo verdaderamente importante creo yo, es que cortometrajes como El iglú demuestran una vez más que se puede hacer buen cine en nuestra comunidad.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo que esta claro que nadie es nadie. no somos nadie. nacemos, vivimos y morimos. los festivales, son lo que son, y hay estan. No he visto el corto el iglu, y puede que no lo vea... muchas referencias transcendentales a cortos o peliculas que ya he visto. si he visto el corto rastro, y yo y mis "compañeros" hemos de decir que , sin ser duros, este corto no nos dice nada de nada, y su realizador, mucho menos. totalmente innecesario y transcendental, como muchos cortos actuales y directores actuales.......... lo siento pero asi es.

rastro ademas ha participado en varios festivales, y como no, no ha logrado mucho, mas que ser visto, para gusto o disgusto.

Este año como cualquier otro, el FJRZ lo ganara elena m.cid, o laura simpan eso esta claro. y sino, el tiempo lo dira.

Anónimo dijo...

el iglu compite en cine en el festival de zaragoza

Ignacio Lasierra dijo...

Señor /Señora anónimo:

Pese a que mi intención con el post no era para nada hablar de Rastro, me veo en la obligación de contestar algunas de sus palabras, que no entiendo por qué motivo denotan cierta molestia con algo que leyó respecto a la entrada de El iglú.

Si Rastro a usted y sus "compañeros" no les dice nada es porque evidentemente no todo lo que uno realiza llega a todo el mundo. En cierto modo, ahí reside gran parte del encanto cinematográfico. Que lo que a usted no le gusta, a otra persona le pueda parecer una maravilla y viceversa.

Como bien dice, Rastro ha participado en varios festivales y siento discrepar aquí con lo que comenta, porque creo que ha logrado mucho: ha sido visto por cientos de personas y eso para mí (como realizador) es un logro. Porque el cortometraje se hizo con la simple pretensión (que no es poca) de que se viera (para gusto o disgusto del público). Por suerte, ese objetivo está cumplido. El otro objetivo marcado era aprender y seguir experimentando como realizador para buscar poco a poco ese sello del que hablaba anteriormente en el post. Digamos que ese objetivo se cumple corto a corto.

Gracias por la aclaración de que El iglú compite en cine. Me equivoqué al ver el programa en internet.

El corto de Elena Cid no lo he visto, pero el de Laura SIPÁN sí. Y me parece una verdadera delicia para los ojos de cualquier espectador avispado. Otro corto con una factura impeclable, bien realizado, con una puesta en escena muy lograda y una historia interesante detrás. Espero también poder seguir viendo cortos de Laura en el futuro.

La verdad no puedo opinar mucho acerca de si merecería ganar o no el premio, al igual que El iglú, porque no he visto la mayoría de los cortometrajes de la categoría de cine. Pero sin duda alguna, no tengo reparo en decir que ambos cortometrajes me parecen dos obras de lo más compacto y con sendas historias sólidas en cuanto a argumento se refiere. Lo cual demuestra (y creo que eso es motivo de alegría) que se puede hacer buen cine dentro del formato cortometraje en Aragón. Por suerte,(hablo como espectador) tendremos más cortos de ambos directores.

Saludos.

Ignacio Lasierra dijo...

Corregido queda el texto, sabiendo que El iglú compite en la sección de cine.

Anónimo dijo...

Gracias por la rapida respuesta, y siento haber incomodado quiza con mis palabras en el post anterior, inquietudes varias.

Suerte con vos cortometraje.
Mi post anterior es una denuncia a ciertos festivales y sus modos de clasificar, elegir o no elegir o no clasificar "cortometrajes". Me resulta odioso comparar e identificar "la maldad" de nuestra sociedad actual. Un hecho. Una tragedia. Dramatizando

Eo dijo...

Primero: El Iglú compite en la categoría vídeo, ya que el realizador no pudo presentar a tiempo la copia en 35mm. Así que el primer comentario de Nacho tiene toda la validez inicial. Por cierto: El Iglú es un gran corto. Segundo: Agradecería a los anónimos que se identifiquen en un foro como éste, donde todas las opiniones caben (siempre que sean respetuosas ).
Tercero: El Iglú, El talento de las Moscas... SOn cortos maravillosos que se merecen ganar en Jóvenes Realizadores y otros Festivales, ¡como no!. Pero suscribo la opinión de Nacho que el fin último de rodar un cortometraje no es ganar premios, sino aprender, experimentar, contar historias, hacer cine... Para bien o para mal, algunos llegan más que otros, pero el reto final es que puedan verse. Y Rastro se ha visto en toda España en varios festivales. ¿Los premios?. Los premios para quien los gane ¡enhorabuena!. Para los "perdedores" el premio es haber realizado un corto sin apenas medios que dignamente puede verse por los espectadores. Un corto "innecesario" ¿para que?. La necesidad de un corto es hacer el corto, mostrar en imágenes una historia, aprender en la planificación, la realización de los planos, la ilumninación...
Y contestando al anónimo,"este año el FJRZ lo puede ganar Elena Cid" (por cierto no puedo opinar porque no he visto la Cara B) o Laura Simpàn (con un magnífico "talento de las moscas") felicidades desde aquí por tan maravillosa obra. Compiten en categorías diferentes. O lo puede ganar cualquier otro cortometraje presentado y que el jurado considere que tiene la calidad y el grado suficiente para ser merecedor del premio. Dejemos que sea el jurado quien otorgue los premios y respetemos su decisión con elegancia. ¡Hay demasiada envidia en esta tierra, parece!
A.Pinto

Aragüés dijo...

Es una pena que "El iglú" no compita en la sección de cine, ya que es una corto maravilloso rodado con absoluta pericia. No me importaría nada poder verlo proyectado en 35mm, pero de momento nos conformaremos con el vídeo. Ojalá gane el premio y pueda invertirlo en una copia en cine, estaré encantado de disfrutar de esos paisajes y de la mirada y la inocencia de Carmen Barrantes. En cuanto al resto, no voy a meter cizaña, que luego me apalean, simplemente defender a Elena Cid y su corto y desearle lo mejor. En cuanto a Laura Sipán (un poco de atención a la ortografía, por dios) se merece con mucho ganar este y cualquier otro festival que pise. Suerte Nacho con "Rastro" y ánimo con "Salomón", créeme que hay ganas de verlo.

Carlos Val dijo...

Sólo tengo palabras de agradecimiento para tí, Nacho, que me has sacado los colores en este artículo, y para Pablo, que ya dijiste cosas maravillosas respecto a "El iglú" en su blog. Decir lo mismo de Laura Sipán, que ha valorado de forma extraordinaria este trabajo. Estoy muy gratamente sorprendido de esta muestra de cariño hacia el cortometraje de personas que acabo de conocer.

Un cordial saludo.

Carlos.