
Interés suscita. Sólo hay que echar un vistazo a las increíbles (y merecidas) cifras que esta semana ha cosechado la tv-movie emitida por TVE sobre el 23 -F.
Estamos cansados de escuchar todos los años que el espectador está cansado de ver películas sobre la guerra civil, que ya basta de películas sobre el franquismo, que basta de películas históricas, cuando realmente deberían ser pasto habitual para los guionistas y directores españoles. Sin duda alguna, con ejemplos como el de la tv-movie emitida este martes y jueves por TVE se confirma que al espectador común, conocer la historia de España desde otras perspectivas le gusta. Y si no le gusta, al menos le suscita el interés, que viendo como está el panorama de la ficción televisiva actual en España ya es bastante.
En este caso, cierta audiencia parecía asegurada de antemano (por ridículo que esto pueda parecer). Una historia conocida por todos, el golpe de estado de Tejero, cerca de la fecha señalada, con buenas promos por parte de la cadena y con un reparto de lujo, lleno de veteranos del cine español y una realización cuidada. Pero sobre todo, y ahí viene la clave de la cuestión, una historia desde un punto de vista interesante, original y sin duda en este caso morboso como es el de la monarquía española. El punto de vista. El punto de vista de la serie estaba claro: nos situamos como espectadores del lado del rey y de sus vicisitudes en una larga noche en la que tiene que frenar un golpe de estado, donde además de estar en juego todo un país, también lo está su propia familia. Aunque a lo largo de los dos episodios en ocasiones se vulnera, la trama de la serie no pierde en ningún momento la perspectiva de mostrar a un rey humano, y de mostrar como va perdiendo amigos, como su familia puede sufrir una crisis, y como finalmete acaba saliendo airoso del conflicto al que se enfrentaba. O lo que es lo mismo, asistimos a la culminación del héroe en un final feliz (con ciertos puntos amargos). Y eso le pasa al rey, pero también le pasa a cualquier persona mortal. Ahí es donde el espectador se engancha. Ahí es, donde como decía Billy Wilder el guionista logra agarrar al espectador por el gaznate y no soltarlo paradojimante en dos noches. Si además la trama que subyace es un conocido golpe de estado, y podemos asistir a los entresijos que propiciaron el golpe, pues mucho mejor, porque según la vecina del 5º, además hay bastante acción.
Puntos de vista arriesgados, como éste o como el que le dio tanta taquilla a El laberinto del fauno son necesarios para que la ficción que se haga en España se pueda nutrir de una rica historia (de las más antiguas), y no rehusarla porque “ya se han hecho demasiadas películas sobre ese tema”, o porque “a la gente no le interesa ver películas de la guerra o de la dictadura”. A la gente lo que no le interesa, es ver siempre las mismas rancias tramas que no logran conectar con el espectador. O asistir siempre a la historia de su país a través de manídisimos puntos de vista que poco, o nada nuevo aportan. Porque que yo recuerde…en su día todo el mundo hablo más o menos bien de El laberinto del fauno. Y todos sabemos que sin faunos, sin fantasía, ni monstruos de dos ojos, hubiera sido simplemente otra película más sobre la guerra civil.
Por cierto, la siguiente, sobre la vida de Adolfo Suarez en Antena 3. Y en TVE también llegarán más tv-movies sobre temas de sobra conocidos para la sociedad. Parece que lo de la tv-movie tiene tirón para las cadenas generalistas.