
Pues porque la serie aglutina multitud de personajes bien contruidos tramas interesantes y verosímiles, una temática de plena actualidad, una realización más que destacable, y porque su reparto es un buen ejemplo de lo que significa encajar el personaje en el actor correcto. Crematorio ha contado con un equipo de producción de primera línea (Fernando Bovaira, Juan Moreno, Susana Herreras o Koldo Zuazua entre otros) y con la dirección de Jorge Sánchez – Cabezudo (La noche de los girasoles) y de Oskar Santos (El mal ajeno) en la 2º unidad. Se ha rodado como si de una película se tratase (Red One a 4K con ópticas Masterprime, multitud de exteriores y rodaje por localizaciones) y eso en el resultado final se nota. Crematorio narra el ascenso y caída de un empresario constructor en la costa valenciana: Ruben Bertomeu (José Sancho), lo más parecido a un Tony Soprano a la española. Bertomeu es alguien que mira por el bienestar de los suyos y que a la vez se cree un pequeño dios que puede conceder cualquier deseo, tanto a sus allegados, como los de los demás. Un personaje con muchas luces, pero sobre todo con muchas sombras. A través de una estructura basada en continuos flashbacks, el personaje de Bertomeu y su entorno (familia, amigos, políticos, abogados, mafiosos) se despliega ante el espectador con una veracidad casi inaudita para una serie de ficción nacional. Crematorio ha sabido beber de las recientes series de ficción dramáticas estadounidenses y lo ha incorporado a un universo tan cercano para los españoles, como lo es el de la construcción en la costa mediterránea. Esa es probablemente su mayor virtud: asemejarse a la ficción norteamericana, pero adaptándose al espectador español. Es decir, construir un universo de ficción que no está tan alejado de lo que casi a diario se puede ver en los informativos, de forma que el espectador identifique rápidamente lo que ve, y lo relacione de forma subjetiva, con lo que ha escuchado al medio día en el telediario. No quiero extenderme, porque los méritos de Crematorio exceden a lo que pueda aportar desde esta entrada. Pero no cabe duda, que sus méritos son mucho mayores que sus defectos. De hecho, la entrada tan sólo era para recomendarla encarecidamente a los adictos a la ficción nacional, pero sobre todo, a los escépticos que siguen sin creer que en España se pueden desarrollar productos de ficción televisiva de calidad. Crematorio es un buen ejemplo, de que si se hacen bien las cosas, aquí también se pueden desarrollar series de calidad. Denle una oportunidad (si pueden verla en HD mejor que mejor). Y si no van a verla, siempre pueden disfrutar de estos títulos de crédito con tanto gusto.
Una serie que empieza con Loquillo… no puede ser una mala serie.








